Ya lo dice el dicho y lo dice muy bien… “Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa” y esto viene a colación (¿a alguien le gustará el sabor de la colación que se pone -o se ponía- en las piñatas? -ahorita me acordé de la pobre señora/piñata del relato anterior-) debido a que mi anterior escrito en donde escribí de manera descriptiva la friega que se llevan las señoras (mamás y profesoras) en el fastuoso y bello día de las madres, pero sólo haciendo alusión al festival escolar que en su honor se organiza.
En ésta ocasión haré referencia a la segunda parte de dicha festividad, o sea la fiesta casera que tienen a mal sufrir las pobres madrecitas, mismas que por una extraña razón que aún no comprendo, siguen festejando año con año con la esperanza (al menos eso creo) de que éste año si lo puedan disfrutar en compañía de los suyos (¿suyos? ¿no será al revés? por que los méndigos suyos se comportan como si su mamá no fuera la suya).
Dicha fiesta se festeja el mero día 10 de mayo o sea uno o dos días antes o después de la festividad escolar para que las mamitas lindas disfruten de sus retoños y las hordas que los acompañan.
10 de mayo, 5:30 de la mañana, Doña Naborita muy desmañada y contenta se dispone a toda prisa a terminar de hacerse las trenzas blancas poniéndose encima de ellas las peinetas que alguna vez le regaló su hijo Toribio, el hijo más grande de los de en medio (como ella dice), ya que la bendita señora tiene 6 hijos y éste fue el tercero de la tarde (un astado bragao, azabache y corniabierto debido a que su cónyuge le pone los ídem nada más y nada menos que con… ¡el carnicero!); y así de bonita, chapeadita y arregladita (con su delantal de florecitas recién estrenado) se dispone a irse junto con el menor de sus hijos, Baberto (éste no se casó, dicen que por babas, pero… según yo ni tan baboso) a la refinada y ordenada central de abastos de Tultitlán, para obtener así, los mejores precios en los ingredientes necesarios para preparar las toneladas de comida que su tragona familia se va a engullir.
¡Doña Naborita que bueno que viene!… ¡hola güero! (¿güero?) ¿cómo está?… pus aquí pasándola, en que le puedo servir marchantita… ay güero, pus dame 4 kilos de jitomate, 2 de tomatillo, 3 de cebolla, 6 cabezas de ajo, 3 lechugas y más y más verduras…. Híjole Doña Naborita ¿pues a que hambriento regimiento le va a cocinar? … aayy pus a mis hijitos, los yernos, las nueras, mis hermanos, mis sobrinos y los que gusten ir a su pobre casa… ¿a mi casa? … nooo, a la miiaa, jajájaja ¡usted siempre tan ocurrente y guasón! … ay doña, pus ya ve como es uno … si güero, van a ir toodos mis hijos, menos Cacoberto ya ve que vive re-lejos, hasta Cuautepec Barrio Bajo… pero si no está tan lejos … bueno pa´mi si, y pus además no lo van a dejar salir yo creo que en unos 8 o 10 añitos … ahh está entambado … ay, no lo diga tan feo, pero pus si, está en el bote, ay no sabe como le ruego a Dios pa‘que me lo perdonen o al menos pa’que me lo cuide… uy, si eso espero, mire doñita aquí le doy un ramito de flores, ay humildemente, pero se las doy de corazón por que usté me cai re bien, usté es de mis marchantitas preferidas … ay gracias güerito usted siempre tan atento, gracias de veras y ya me voy por que aún me faltan un chorratal de cosas que comprar, a ver si encuentro al carnicero amigo de mi nuera pa´comprarle los bisteces, ese señor es re buena gente…
La doñita prosigue por los atestados pasillos de la central de abasto comprando todo su mandado junto con el mandado de Baberto que de babas no tenía nada en cuanto a sus quehaceres como galán de barrio, ya que se la pasaba piropeando (¿piropeando? en éste sacrosanto escrito no puedo escribir todas las peladeces y sandeces que dicen algunos fulanos disque para chulear a las mujeres) a todas y cada una de las dependientas que se le ponían enfrente, claro, cuidándose de que su mamá no lo escuchara decir sus improperios.
Lllegando a casita doña Naborita y su lindo retoño, se dispusieron a llevar todas las cosas del mandado a la cocina, en donde los 3 kilos de frijoles ya estaban cocidos… ay m´hijo que bueno que ya están los frijolitos, que bueno por que apenas son las nueve y media y ya estoy re cansada … ay jefa usté siempre de quejumbrosa … a ver ayúdame a sacar todas las cosas…
Volteó la doñita y el individuo ¡ya no estaba! … ay chiquito ¿en dónde estás? … se acercó a los aposentos de su bebé e increíblemente él ya se encontraba roncando, el pobre estaba ya muy dormidito cual largo y ancho es… Pobre está desmañanado y cansadito, al rato al ver si me ayuda a pelar las papas o a traer los refrescos -pensó la abnegada madrecita-.
La doña se puso el delantal viejo (al que le había añadido un plástico por dentro, para no mojarse la panza cuando lava los trastes) para no ensuciar el nuevo y se dispuso a preparar todas las exquisiteces que sabía preparar la damita linda.
Poco antes de las 12 del día se escucharon los primeros toquidos en la puerta de entrada de la casa, doña Naborita al escucharlos se volteó rápidamente, se distrajo y se quemó un poco el brazo derecho con el aceite con el que estaba friendo ajos y cebollas, rápidamente fue al fregadero se mojo el brazo y se untó un ajo crudo para quitarse el ardor de las quemadas, la impaciencia de quién estaba tocando era mucha y cada vez tocaba más fuerte y más rápido…. Vooooy, ya vooy ahorita les abro… abrió la puerta y cuál fue su sorpresa, ahí estaba Güevaldo el más grande de sus criaturitas con la esposa y sus tres endemoniados hijitos … ¡jefecita chula! ¿por qué tardo tanto en abrir? ¿qué no nos quiere ver? ¿que sus riumas no la dejan? ay, usté siempre con sus achaques… noo m´hijo ¡como crees! ¡claaro que los quiero ver!, paaasen pasen, nomás cierren los ojos por que está un poco tirado, es que ya no puedo limpiar como antes… no hay fijón, mire jefa lo que le traigo, flores…
La sonrisa de la doña se le iluminó, misma que inmediatamente se le quitó al darse cuenta que… si, jefa le traje flor de calabaza pa’que me las prepare en quesadillas, a usté le quedan re sabrosas… ay hijo, gracias ahorita te las preparo nomás que… y en eso sale doña Naborita echa la cochinilla (¿?) hacia la cocina, la cebolla y el ajo se le estaban quemando…
Jefa saque las cheves por que ya va a empezar el partido de las chivas y yo vengo crudón… uy, no seas malo sácalas tú es que estoy caliente de la estufa… ayyy siempre con tus achaques, a ver voy por ellas por que me estoy quemando en vida… gracias hijo… ¡ay jefa! ¡pus si nomás hay tres tecates! esas ni me gustan y son re poquitas, esas ni pa la muela (el que ya ni la amuela es el fulano… y por otro lado ¿las muelas se embriagan y/o digieren ?, y si es así ¿se embriagan al mismo ritmo que los dueños de las picadas prominencias de calcio? ), ahorita mando a Pipinito por unas guamas pa´que alcance, es más voy a mandar a traer un cartón pa´que usté esté contenta, ¡usté se las merece hoy en su día!…
En las siguientes 2 horas la escena se repitió muchas veces, los huevones “invitados” viendo el partido y la señora secándose las manos y el sudor de la frente con el delantal (el nuevo, por que la doña se lo había cambiado para que su funesta parentela la viera muy linda) iba a cada rato a recibir a las hordas de parientes gorrones que se presentaban en su casita para “festejarla“, dándole como presente de día de las madres 2 pomos de tequila, 3 de ron, un espantoso tortillero hecho con las manitas de su nieto Gorgonio y un florerito de plástico que contenía una flor también de plástico y que en una de sus hojitas tenía una etiquetita, que presionándola emitía una dulce y casi inaudible melodía .
Entre gritos y caguamas el partido de las chivas finalizó y se escucho una fina y bella voz gritando…. ¡jefa! ¿ya está la comida? ¡estoy ladrando de hambre!… ay mi’hijito ya mero, el pozole ya está soltando el último hervor (¿cuántos hervores existen? ¿cuántos hervores se necesitan para cada platillo? ¿por qué nadie comenta del penúltimo hervor?), pero el arroz y los guisados ya están … si jefecita ahorita le mando a Teodulfa pa´que le ayude con las tortillas, a ver gorda deja de estar de huevona y ayúdale a mi jefa… ay no me digas así, ahorita le ayudo a tu mamá, sé que ella sola no puede con nada…
Entre las nietas y una de las hijas de doña Naborita ponen el mantel de plástico floreado (con inmensas flores rojas) y los cubiertos, entre todas llevan las tortillas y las cazuelas de la comida (más por hambre que por ayudarle a la doña) y los hombres se acomiden a llevar las chelas a la mesa así como arrimar una gigantesca tina de metal con 429 cervezas nadando entre los hielos.
Empezó la comilona y la doñita siguió calentando más tortillas y sirviendo a sus finos y bellos invitados por más de dos horas hasta que una de las nietas se dio cuenta (después de que ella ya había acabado de comer) y le dijo… ya abue, siéntese a comer, ahorita le sirvo… ¡gracias Perejilda, siempre tan buena niña! …
La doñita se sentó entre suspiros de cansancio y Perejildita le sirvió su comida, un poco fría pero a la doña le supo a gloria ya que desde que se levantó no había probado bocado alguno….a ver hijito, sírveme una cervecita que tengo mucha sed… ¿cerveza jefa? ¿por qué mejor no un refresquito? ya sabe que usté no pude tomar nada de chupe … ay m´hijo es que se me antojó, nomás una y ya… está bien pero si se empieza a sentir mal o le baja la presión no me pida ni me diga nada, conste que le avisé ehhh … si chiquito, ya sabes que una no es ninguna…
Para cuando la doñita estaba terminado de comer, el baile ya había empezado…. el baile del perrito, cuánto por las Nachas doña Cuca… el Santo, el Cavernario, Blue Demon y el Bulldog… y demás finas y bellas melodías que acompañan en todas las pachangas a la acalorada y beoda concurrencia, adicionadas con unos refinados y albueros regguetones, así como las infaltables canciones de bandas y grupos narcomelódicos.
¡Que baile! ¡que baile! …al unísono y rítmicamente todos gritaban para que doña Naborita se parara a bailar ….no, aún me falta llevar todo éste trasterío a la cocina y lavarlo… ande jefa no se haga la remolona (¿?) y párese a mover el bote… siii jefecita usté párese y que las viejas le ayuden al rato… bueno está bien, pero nomás una cancioncita por que luego me duelen las piernas… ay jefa siempre con sus achaques…
Baberto que ya andaba a medios chiles, la tomó de la mano y se puso a bailar con ella… ¡¡¡una quebradita!!!, ya se la pasaba por debajo de las piernas, ya se la pasaba por encima de la espalda, ya la hacía como rehilete encima de su cabeza, y la doñita gritándole a todos los santos habidos y por haber… ¡ay Diosito santo! ¡ay Dios de mi vida! ¡ay San Cayetano! ¡ay cabrón ya bájame!… uy jefa ya no aguanta nada, usté y sus achaques…
Ya ves, te dije que mi jefa era bien chingona pa´la bailada… si baboso, pero ahora ayúdala a pararse… ta güeno…
Entre varios ayudaron a doña Naborita a pararse y la sentaron en una sillita de éste tamañito, Prudencia le quitó el delantal y con él le echó aire, hasta que por fin reaccionó y dijo…. ¡ay mis achaques!…
El jolgorio continuó por varias horas, como a las 8 de la noche la doñita se quedó dormida en la sillita, cabeceando a más no poder (nadie le hizo el menor caso), pero a eso de las nueve de la noche, casi se infarta ya que cuando más dormida estaba, fue intempestivamente despertada por las tremendas y sonoras trompetas del mariachi que acababa de hacer acto de presencia en su humilde hogar… “El son de la negra” abrió el mariachesco concierto, seguida por “El mariachi loco” y otras de esas desconocidas melodías, para terminar a eso de las once de la noche con “El rey” con todos los briagos cantando…. ay dios, que ya termine esto por favor, uy ¡los trastes! -pensó la doña- …. ipsofacto se paró hacia la cocina para ver si ya estaban ahí todos los trastes limpios y cuál fue su sorpresa al ver que salvo (¿no que salvo la salvaba?) 2 vasos, 3 platos, 1 tenedor y 4 cucharas, todo lo demás estaba sucio y amontonado en el fregadero… son fregaderas -pensó- ahorita los lavo, no, mejor no, ya estoy muy cansada y las huevonas de mis hijas y nueras ya están bien pedas, mejor los lavo mañanita más descansada, mejor voy a mi fiestecita a divertirme….
La mentada fiesta siguió y siguió, a eso de las 2 de la mañana, doña Naborita se volvió a despertar toda adolorida por el delicado baile que se aventó y con el cuello hecho pinole por las cabeceadas… ya me voy ahí se quedan en su casa, yo me voy a la cama… nadie le hizo caso ya que para esas horas ya habían sacado la guitarra y todos (los que quedaban) estaban entonando (todos desentonados) una canción de Álvaro Carrillo…
Como pudo la doñita se abrió paso entre chamacos dormidos (los escuincles no pararon de gritar y corretearse durante todo el tiempo en que honraron con su presencia a su abuelita) y dos que tres borrachales que se encontraban tumbados en los sillones, llegó a su cuarto (más que un cuarto, parecía un sexto por lo reducido de su tamaño -pa’que le damos el cuarto más grande si ya está ruquita-) se quitó su delantal nuevo con florecitas, extremadamente sucio por el fragor de la batalla y se dispuso -por fin- a dormirse en su exmullida camita… a ver a quioras se van estos desgraciados borrachos y yo que me tengo que levantar tempranito pa‘ lavar todo el trasterío… volteó somnolienta y una sonrisa se le dibujo en su rostro al ver las sencillas flores que le había regalado el güero (el único regalo sincero que recibió ese día) y que estaban en un florerito rosa en su mesita de noche, al lado de la imagen de la virgen de Guadalupe, cansadísima, lo último que pensó antes de cerrar los ojos fue…
¡¡¡Pinche día de las madres!!!
En ésta ocasión haré referencia a la segunda parte de dicha festividad, o sea la fiesta casera que tienen a mal sufrir las pobres madrecitas, mismas que por una extraña razón que aún no comprendo, siguen festejando año con año con la esperanza (al menos eso creo) de que éste año si lo puedan disfrutar en compañía de los suyos (¿suyos? ¿no será al revés? por que los méndigos suyos se comportan como si su mamá no fuera la suya).
Dicha fiesta se festeja el mero día 10 de mayo o sea uno o dos días antes o después de la festividad escolar para que las mamitas lindas disfruten de sus retoños y las hordas que los acompañan.
10 de mayo, 5:30 de la mañana, Doña Naborita muy desmañada y contenta se dispone a toda prisa a terminar de hacerse las trenzas blancas poniéndose encima de ellas las peinetas que alguna vez le regaló su hijo Toribio, el hijo más grande de los de en medio (como ella dice), ya que la bendita señora tiene 6 hijos y éste fue el tercero de la tarde (un astado bragao, azabache y corniabierto debido a que su cónyuge le pone los ídem nada más y nada menos que con… ¡el carnicero!); y así de bonita, chapeadita y arregladita (con su delantal de florecitas recién estrenado) se dispone a irse junto con el menor de sus hijos, Baberto (éste no se casó, dicen que por babas, pero… según yo ni tan baboso) a la refinada y ordenada central de abastos de Tultitlán, para obtener así, los mejores precios en los ingredientes necesarios para preparar las toneladas de comida que su tragona familia se va a engullir.
¡Doña Naborita que bueno que viene!… ¡hola güero! (¿güero?) ¿cómo está?… pus aquí pasándola, en que le puedo servir marchantita… ay güero, pus dame 4 kilos de jitomate, 2 de tomatillo, 3 de cebolla, 6 cabezas de ajo, 3 lechugas y más y más verduras…. Híjole Doña Naborita ¿pues a que hambriento regimiento le va a cocinar? … aayy pus a mis hijitos, los yernos, las nueras, mis hermanos, mis sobrinos y los que gusten ir a su pobre casa… ¿a mi casa? … nooo, a la miiaa, jajájaja ¡usted siempre tan ocurrente y guasón! … ay doña, pus ya ve como es uno … si güero, van a ir toodos mis hijos, menos Cacoberto ya ve que vive re-lejos, hasta Cuautepec Barrio Bajo… pero si no está tan lejos … bueno pa´mi si, y pus además no lo van a dejar salir yo creo que en unos 8 o 10 añitos … ahh está entambado … ay, no lo diga tan feo, pero pus si, está en el bote, ay no sabe como le ruego a Dios pa‘que me lo perdonen o al menos pa’que me lo cuide… uy, si eso espero, mire doñita aquí le doy un ramito de flores, ay humildemente, pero se las doy de corazón por que usté me cai re bien, usté es de mis marchantitas preferidas … ay gracias güerito usted siempre tan atento, gracias de veras y ya me voy por que aún me faltan un chorratal de cosas que comprar, a ver si encuentro al carnicero amigo de mi nuera pa´comprarle los bisteces, ese señor es re buena gente…
La doñita prosigue por los atestados pasillos de la central de abasto comprando todo su mandado junto con el mandado de Baberto que de babas no tenía nada en cuanto a sus quehaceres como galán de barrio, ya que se la pasaba piropeando (¿piropeando? en éste sacrosanto escrito no puedo escribir todas las peladeces y sandeces que dicen algunos fulanos disque para chulear a las mujeres) a todas y cada una de las dependientas que se le ponían enfrente, claro, cuidándose de que su mamá no lo escuchara decir sus improperios.
Lllegando a casita doña Naborita y su lindo retoño, se dispusieron a llevar todas las cosas del mandado a la cocina, en donde los 3 kilos de frijoles ya estaban cocidos… ay m´hijo que bueno que ya están los frijolitos, que bueno por que apenas son las nueve y media y ya estoy re cansada … ay jefa usté siempre de quejumbrosa … a ver ayúdame a sacar todas las cosas…
Volteó la doñita y el individuo ¡ya no estaba! … ay chiquito ¿en dónde estás? … se acercó a los aposentos de su bebé e increíblemente él ya se encontraba roncando, el pobre estaba ya muy dormidito cual largo y ancho es… Pobre está desmañanado y cansadito, al rato al ver si me ayuda a pelar las papas o a traer los refrescos -pensó la abnegada madrecita-.
La doña se puso el delantal viejo (al que le había añadido un plástico por dentro, para no mojarse la panza cuando lava los trastes) para no ensuciar el nuevo y se dispuso a preparar todas las exquisiteces que sabía preparar la damita linda.
Poco antes de las 12 del día se escucharon los primeros toquidos en la puerta de entrada de la casa, doña Naborita al escucharlos se volteó rápidamente, se distrajo y se quemó un poco el brazo derecho con el aceite con el que estaba friendo ajos y cebollas, rápidamente fue al fregadero se mojo el brazo y se untó un ajo crudo para quitarse el ardor de las quemadas, la impaciencia de quién estaba tocando era mucha y cada vez tocaba más fuerte y más rápido…. Vooooy, ya vooy ahorita les abro… abrió la puerta y cuál fue su sorpresa, ahí estaba Güevaldo el más grande de sus criaturitas con la esposa y sus tres endemoniados hijitos … ¡jefecita chula! ¿por qué tardo tanto en abrir? ¿qué no nos quiere ver? ¿que sus riumas no la dejan? ay, usté siempre con sus achaques… noo m´hijo ¡como crees! ¡claaro que los quiero ver!, paaasen pasen, nomás cierren los ojos por que está un poco tirado, es que ya no puedo limpiar como antes… no hay fijón, mire jefa lo que le traigo, flores…
La sonrisa de la doña se le iluminó, misma que inmediatamente se le quitó al darse cuenta que… si, jefa le traje flor de calabaza pa’que me las prepare en quesadillas, a usté le quedan re sabrosas… ay hijo, gracias ahorita te las preparo nomás que… y en eso sale doña Naborita echa la cochinilla (¿?) hacia la cocina, la cebolla y el ajo se le estaban quemando…
Jefa saque las cheves por que ya va a empezar el partido de las chivas y yo vengo crudón… uy, no seas malo sácalas tú es que estoy caliente de la estufa… ayyy siempre con tus achaques, a ver voy por ellas por que me estoy quemando en vida… gracias hijo… ¡ay jefa! ¡pus si nomás hay tres tecates! esas ni me gustan y son re poquitas, esas ni pa la muela (el que ya ni la amuela es el fulano… y por otro lado ¿las muelas se embriagan y/o digieren ?, y si es así ¿se embriagan al mismo ritmo que los dueños de las picadas prominencias de calcio? ), ahorita mando a Pipinito por unas guamas pa´que alcance, es más voy a mandar a traer un cartón pa´que usté esté contenta, ¡usté se las merece hoy en su día!…
En las siguientes 2 horas la escena se repitió muchas veces, los huevones “invitados” viendo el partido y la señora secándose las manos y el sudor de la frente con el delantal (el nuevo, por que la doña se lo había cambiado para que su funesta parentela la viera muy linda) iba a cada rato a recibir a las hordas de parientes gorrones que se presentaban en su casita para “festejarla“, dándole como presente de día de las madres 2 pomos de tequila, 3 de ron, un espantoso tortillero hecho con las manitas de su nieto Gorgonio y un florerito de plástico que contenía una flor también de plástico y que en una de sus hojitas tenía una etiquetita, que presionándola emitía una dulce y casi inaudible melodía .
Entre gritos y caguamas el partido de las chivas finalizó y se escucho una fina y bella voz gritando…. ¡jefa! ¿ya está la comida? ¡estoy ladrando de hambre!… ay mi’hijito ya mero, el pozole ya está soltando el último hervor (¿cuántos hervores existen? ¿cuántos hervores se necesitan para cada platillo? ¿por qué nadie comenta del penúltimo hervor?), pero el arroz y los guisados ya están … si jefecita ahorita le mando a Teodulfa pa´que le ayude con las tortillas, a ver gorda deja de estar de huevona y ayúdale a mi jefa… ay no me digas así, ahorita le ayudo a tu mamá, sé que ella sola no puede con nada…
Entre las nietas y una de las hijas de doña Naborita ponen el mantel de plástico floreado (con inmensas flores rojas) y los cubiertos, entre todas llevan las tortillas y las cazuelas de la comida (más por hambre que por ayudarle a la doña) y los hombres se acomiden a llevar las chelas a la mesa así como arrimar una gigantesca tina de metal con 429 cervezas nadando entre los hielos.
Empezó la comilona y la doñita siguió calentando más tortillas y sirviendo a sus finos y bellos invitados por más de dos horas hasta que una de las nietas se dio cuenta (después de que ella ya había acabado de comer) y le dijo… ya abue, siéntese a comer, ahorita le sirvo… ¡gracias Perejilda, siempre tan buena niña! …
La doñita se sentó entre suspiros de cansancio y Perejildita le sirvió su comida, un poco fría pero a la doña le supo a gloria ya que desde que se levantó no había probado bocado alguno….a ver hijito, sírveme una cervecita que tengo mucha sed… ¿cerveza jefa? ¿por qué mejor no un refresquito? ya sabe que usté no pude tomar nada de chupe … ay m´hijo es que se me antojó, nomás una y ya… está bien pero si se empieza a sentir mal o le baja la presión no me pida ni me diga nada, conste que le avisé ehhh … si chiquito, ya sabes que una no es ninguna…
Para cuando la doñita estaba terminado de comer, el baile ya había empezado…. el baile del perrito, cuánto por las Nachas doña Cuca… el Santo, el Cavernario, Blue Demon y el Bulldog… y demás finas y bellas melodías que acompañan en todas las pachangas a la acalorada y beoda concurrencia, adicionadas con unos refinados y albueros regguetones, así como las infaltables canciones de bandas y grupos narcomelódicos.
¡Que baile! ¡que baile! …al unísono y rítmicamente todos gritaban para que doña Naborita se parara a bailar ….no, aún me falta llevar todo éste trasterío a la cocina y lavarlo… ande jefa no se haga la remolona (¿?) y párese a mover el bote… siii jefecita usté párese y que las viejas le ayuden al rato… bueno está bien, pero nomás una cancioncita por que luego me duelen las piernas… ay jefa siempre con sus achaques…
Baberto que ya andaba a medios chiles, la tomó de la mano y se puso a bailar con ella… ¡¡¡una quebradita!!!, ya se la pasaba por debajo de las piernas, ya se la pasaba por encima de la espalda, ya la hacía como rehilete encima de su cabeza, y la doñita gritándole a todos los santos habidos y por haber… ¡ay Diosito santo! ¡ay Dios de mi vida! ¡ay San Cayetano! ¡ay cabrón ya bájame!… uy jefa ya no aguanta nada, usté y sus achaques…
Ya ves, te dije que mi jefa era bien chingona pa´la bailada… si baboso, pero ahora ayúdala a pararse… ta güeno…
Entre varios ayudaron a doña Naborita a pararse y la sentaron en una sillita de éste tamañito, Prudencia le quitó el delantal y con él le echó aire, hasta que por fin reaccionó y dijo…. ¡ay mis achaques!…
El jolgorio continuó por varias horas, como a las 8 de la noche la doñita se quedó dormida en la sillita, cabeceando a más no poder (nadie le hizo el menor caso), pero a eso de las nueve de la noche, casi se infarta ya que cuando más dormida estaba, fue intempestivamente despertada por las tremendas y sonoras trompetas del mariachi que acababa de hacer acto de presencia en su humilde hogar… “El son de la negra” abrió el mariachesco concierto, seguida por “El mariachi loco” y otras de esas desconocidas melodías, para terminar a eso de las once de la noche con “El rey” con todos los briagos cantando…. ay dios, que ya termine esto por favor, uy ¡los trastes! -pensó la doña- …. ipsofacto se paró hacia la cocina para ver si ya estaban ahí todos los trastes limpios y cuál fue su sorpresa al ver que salvo (¿no que salvo la salvaba?) 2 vasos, 3 platos, 1 tenedor y 4 cucharas, todo lo demás estaba sucio y amontonado en el fregadero… son fregaderas -pensó- ahorita los lavo, no, mejor no, ya estoy muy cansada y las huevonas de mis hijas y nueras ya están bien pedas, mejor los lavo mañanita más descansada, mejor voy a mi fiestecita a divertirme….
La mentada fiesta siguió y siguió, a eso de las 2 de la mañana, doña Naborita se volvió a despertar toda adolorida por el delicado baile que se aventó y con el cuello hecho pinole por las cabeceadas… ya me voy ahí se quedan en su casa, yo me voy a la cama… nadie le hizo caso ya que para esas horas ya habían sacado la guitarra y todos (los que quedaban) estaban entonando (todos desentonados) una canción de Álvaro Carrillo…
Como pudo la doñita se abrió paso entre chamacos dormidos (los escuincles no pararon de gritar y corretearse durante todo el tiempo en que honraron con su presencia a su abuelita) y dos que tres borrachales que se encontraban tumbados en los sillones, llegó a su cuarto (más que un cuarto, parecía un sexto por lo reducido de su tamaño -pa’que le damos el cuarto más grande si ya está ruquita-) se quitó su delantal nuevo con florecitas, extremadamente sucio por el fragor de la batalla y se dispuso -por fin- a dormirse en su exmullida camita… a ver a quioras se van estos desgraciados borrachos y yo que me tengo que levantar tempranito pa‘ lavar todo el trasterío… volteó somnolienta y una sonrisa se le dibujo en su rostro al ver las sencillas flores que le había regalado el güero (el único regalo sincero que recibió ese día) y que estaban en un florerito rosa en su mesita de noche, al lado de la imagen de la virgen de Guadalupe, cansadísima, lo último que pensó antes de cerrar los ojos fue…
¡¡¡Pinche día de las madres!!!