Ante las múltiples solicitudes (como 2 ó 3) para que creara un blog en las que estuvieran algunos de mis escritos, ahí se los dejo para que opinen lo que se les dé la gana, nomás no exageren...

martes, 14 de junio de 2011

Entre norteños, políticos, narcos y chinos te veas‏.

Subyugantas y subyugantes.
Érase que se era un bato que estaba casado con una bata y tenían tres batitas (¡qué batería!), osease que era una familia oriunda del norte de nuestra querida y desmadrosa república. Dicho bato llamábase Don Gastón (nada más alejado de la realidad, ya que era por demás codo) Treviño de la Garza y Villarreal y estaba casado con Doña Gertrudis Garza-García-Garcés Garzón, ambos dos habían procreado a tres bellas damitas que se apellidaban Treviño de la Garza Garza-García-Garcés y cuyos nombres eran Prudencia (que no lo era tanto), Santa (que lo era menos) y Virginia (uy… ¡ya pa´que les cuento!), las tres ya estaban en la edad de merecer (¿?) y por ende de casarse.

Han de saber que Don Gastón, era el rey de Reynosa (antes de sus cotidianas balaceras -dícese que ahora el presidente municipal ya las va a reglamentar, o sea que va a haber horarios pertinentes para que dichas balaceras puedan efectuarse en horarios decentes y además se le ocurrió la brillante idea de expedir credenciales oficiales tanto de matón como de matado-), y se le decía así ya que era “El Rey del Cabrote”, dicho nombre fue debido a una discusión con su mujer ya que él quería ponerle a su negocio de venta de comida basada en capra aegagrus hircus, vulgo cabrito, el nombre de “El Rey del Cabrón”, pero su amada esposa le dijo… no chingues Gastón como se te ocurre ponerle ese apelativo… ¿cual pelativo? yo le quiero poner así por que en Monterrey son re-codos y nomás sirven puro triste cabrito guango y yo quiero servirles -y cobrarles- harto… pus si viejo pero ese nombre como que no va, no vayan a pensar que eres voltiado y te gusta un cabrón… ¡¡no como crees!! ¡¡ni Dios lo quiera!! si yo soy bien machito y a las pruebas me remeto… me remito dirás… no pus me re-meto, ya sabes como soy de fogozón… si, ajá -Doña Ger, nomás volteó los ojos para arriba-… pero tienes razón vieja, mejor le ponemos lo de cabrote y ahí muere…

El chiste es que ellos pusieron ese negocio debido a que Doña Ger no era muy ducha en las artes culinarias, y eso quedó demostrado desde recién casados ya que a Don Gastón se le ocurrió pedirle de desayuno machaca con huevo y la ingrata mujer le machacó un huevo con muchísimos ídems y dicen las malas lenguas (¿qué onda con esa expresión? ¿quién distingue o clasifica la bondad de las lenguas? -hay algunas mujeres que cuentan con un apéndice gustativo muy bien educado y aunque sean medio chismosonas, esto último se les perdona-) que por eso Gertrudis recibió una “ayudadita” para la procreación de sus bellas hijas (pero no les crean mucho, ya ven como son esas malas lenguas), y sí, resulta un poco extraño debido a que Don Gastón es güero (éste si lo es) alto y fornido como todos los norteños (bueno habemos pésimas excepciones) y la doña pues también era rubia, por lo que resulta inusitado que Prudencia saliera pelirroja, Santa era muy morena y Virginia tenía unos bellos rasgos orientales.

Un día mientras les servían el desayuno a Don Gastón se le ocurrió una idiota (idea monumental) … Oye Ger, pus como ves que organizamos un concurso pa’casar a las nenas y así sepa yo desde ahorita a quién heredar mis bisnes y mi billetote… ay viejo dices puras babosadas, a quién se le ocurre tal pendejada... uy, es que ya se me queman las habas por dejar el negocio en manos confiables, pa’que tu y yo nos váyamos a pasiar alrededor del mundo… ay gordo pus eso si me gusta, pero ¿como sería?… ahh pus muy fácil, ponemos un anunciote en el internés con muchas condiciones y así sería re-fácil… ay viejo me espantas, pus cuáles serían esas condiciones… mira, primero tendrían que tener un chingo de lana, segundo que esa lana no desapareciera de la noche a la mañana y tercera que gozara de total impunidad… uy gordo pus está cabrote, ¿que empresario goza de todas esas garantías y virtudes?… ay gorda ¿pus quién mencionó la palabra empresario? ¡me refiero a algún político! Esos güeyes tienen un chingo de lana y de pilón tienen fuero ¡son intocables! … ay Gastón ya me diste más miedo, por que esos aparte de tranzas andan en malos pasos… y los empresarios ¿no?… uy pus si, ta’güeno viejo, vamos a hacerle como tú dices… uy que sabroso está el desayuno y este cocinero, el “Chin Chun Chan” nos salio re-bueno… (¿bueno? ¡buenísimo! -pensó Doña Ger-) si, nomás no le digas así, él se llama Ko-Je-Chin-Gón, y ya sabes que le disgusta en demasía que le digas así (hasta la forma de hablar le cambiaba a la doña)… ta’güeno, el chino cochina chido… (¿nomás eso?) si ¡guisa delicioso!

La convocatoria del concurso no tardó en aparecer en internet así como las bases y los requisitos, que en realidad no eran muchos y con la salvedad que se le había añadido uno muy especial y esto a capricho de Don Gastón, que era el siguiente: 
...además de los anteriores requisitos, el gentil caballero tendrá que traer ante nosotros, la cabeza de Elba Esther Gordilla, por ser con su aborrecible presencia y maquiavélicos actos, un insulto para la humanidad.

De todos los reinos (Reynosa), sultanatos (Monterrey) y comarcas (La Laguna) aparecieron sendos aspirantes a la mano (y todo lo demás) de las tres bellas damas. Por cierto, como de cada una de las tres hijas habían aparecido sendas fotografías en la convocatoria y como además estaban que se caían de malas (las buenas son aburridas y mensas, según el norteño criterio masculino) pues la muchedumbre y podredumbre masculina hizo acto de presencia para hacer solícitos sus más despreciables deseos, disfrazados -obviamente- de los mejores deseos.

Ninguno de ellos dio el ancho (ni el angosto) por que los que no estaban horribles (a ver, muéstrenme a un político guapetón), eran buscados por la ley o de tiro olían espantosamente, o las tres cosas juntas… ay a’pa pinches batos feos… ay ma’ pa’que nos meten en esto… oye a’má mejor me quedo con el chinito de los huevos sabrosos… y así.

Después de mucho deliberar sólo tres candidatos más o menos les parecieron bien a los a´pas de las muchachas, por lo que los recibieron uno por uno en el gran salón del palacio (el salón de fiestas del restaurante llamado: “El Huerquillo Valiente”).

El primero que entró fue uno que se llamaba según él, Andréj Manuel… vengo en reprejentajión de Alesandro Enjinas (con eso de que cambia las “j” por las “s” y las “c” y viceversa) a entregarlej ejtos belloj prejentej… y entregó a los papás una olla con tamales de chipilín y un envoltorio con un pejelagarto a las brasas… a ver, a ver bato y esto ¿que es? y ¿por qué no vino el mentao Anginas?… ¡Enjinas! se apedilla Enjinas… ¿se apedilla? acaso ¿padece de gases intratripales? … nooo, apedillo, que ej el segundo nombre de todoj… ahh ya, apellido, bien ¿y lo otro?…¿cuál otro? yo vine jolito… lo otro que le pregunté… ahh lo que paja es que Enjinas ejtá matrimoniado y yo como joy viudo, pus… ah ¡ya caigo! … ¿en dónde? … quiero decir que ya entiendo… total ¿cae o entiende?… ay Dios mío… ademáj Enjinas no creo que le guste a suj bellaj hijas… ¿por qué bato?… ej que se pareje a Janta Cloj… ¡a chingao! ¿a quién?… a ¡Janta Cloj! el que le trae suj juguetej a los niñoj en navidá… ¿pus que no son los estos huercos magos? ¿cómo se llaman?, los güeyes magos, éstos que son de oriente… pero jay uno negrito, el del elefante… ¿elefante?  que no es pescao lo que me trajistes?…jiii, pero no…¿no que?… que noo, ejos son loj reyej magoj, yo digo qué el je pareje a San Nicolaj… ahh él es de Sán Nicolás de los Garza… noo, el es chilango y mexiquense… ah caray ¿tiene 2 nacionalidades? … nooo, ej que ya jue Jefe de Gobierno del D.F. y ahorita ej candidote a gobernador en el Ejtado de México… ah chingá y eso ¿se puede?… en México, toditito se puede…

Después hizo acto de presencia un viejillo sin chiste, muy serio él, presentándose de la siguiente manera… Muy buenas tardes, amable concurrencia, mi nombre es Luis Felipe Mansito Mena  y por gracia de Dios y de nuestro señor Jesucristo le vengo a obsequiar a usted y su apreciable familia éstos bellos presentes que son un rosario de oro y perlas y un escapulario hecho de fina seda china … ¿china? -se preguntó mental y acaloradamente doña Gertrudis-… uy huerco -aseveró el Don-, muchas gracias y que más… pasaron cerca de 50 segundos sin que se escuchara nada, salvo un chirriar de grillos… pues nada, nada más… ah que bato tan aburrido… mmm, ¿aburrido? quizás, tal vez…
…A jijo éste bato es más aburrido que el apareamiento de unos caracoles…

Y… ¡caracoles! que de repente se presenta un monigote parecidísimo a Titino, un fulano muy finito, chapeadito y sonriente… ¡holas pirinolas! me llamo Erugay Ávila y yo les vengo a traer unas despensitas y miles y miles de acarreados… ah chingá y eso pa´que… ahh pues para que tooodos sus súbditos estén contentines y sean felices ¡¡¡para sieempre!!… uy pus yo namás tengo empliados, pero ningún súbdito… ¡no importaaa! estando conmigo alguna de sus hijas será feliz toooda su bella vidaaa… pero asté se ve medio rarito… ¡¡¡no importaaa!!! yo me aguanto, me gusta el arroz con popote, pero los sacrificios por el pueblo ¡lo merecen!… -si le gusta el arroz, mi chinito hace uno exquisito- pensó la doña… osease que usté lo que quiere es que nosotros pongamos a su disposición nuestro negocito… nooo, sólo necesitamos su apoyo ¡muuucho apoyo! y con eso me doy por bien servido, ahora que si me prestan tantito al chinito aquel que se está asomando por allá atrás… ¡nooo! grito Doña Ger, está usted loco, ese caballero es nuestro gran cocinero y por ningún motivo se lo prestamos a naiden, ¿entendido Vicky?… si a´má…

Total que el super chapeado candidito se retiró con muchos ademanes y finas sonrisitas… éste pelao esta pior que los demás… ay a´pá que fulanos tan feos y tan rucos nos escojistes, yo creo que entre los cumpleaños de los tres festejamos otro bicentenario… híjole si m’hija, deveras que estos pealos ¡están de la chingada!

Pero en eso, detrás de una columna apareció (nadie sabe como se escabulló para estar en ese puesto) un menganito chaparrito, medio pelón y con gafas, tímidamente se acercó y dijo… Buenas tardes, soy el príncipe Felipe Calderas de Michoacán y Diosito quiso que yo estuviera ante ustedes, no traigo ningún presente por que estamos en época de austeridad (¿te cae?), se que cubro los requisitos requeridos ya que si bien no soy millonario -al rato lo seré-, tengo mi lanita invertida en Suiza -por aquello del no te entumas-, poseo el mejor fuero de todos y además lo que si le puedo ofrecer a usted y su digna familia es ¡¡inmunidad absoluta con las bandas de narcos!!… a ver a ver, barajéamela más despacio, eso me interesa… mire yo puedo llegar a un “acuerdo” con ellos, de tal manera que nunca de los nuncas exista una balacera o algo similar en su floreciente negocio PYMES… ¿pime? ¿se refiere a mi prima Epigmenia?… no, me refiero a que su negocio generador de empleos pertenece a la floreciente industria alimentaria en donde radican las pequeñas y medianas empresas cuyos orígenes… ya, ya párele, ya estuvo suave de rollos, me interesa su propuesta pero sólo se cumplirá si me trae la cabeza de Elba Estther… ¡claro! ese es otro de mis atributos (¿?), tengo nexos con la profesora (¿?) y podré cumplir en tiempo y forma con lo requerido, por que las instituciones… ya ya, está bien, le encomiendo esa labor, pero ¿sabe usté a que riesgos se enfrenta?… mmm nop (haciéndose güey)… mire, existen dos maldiciones para quién ose visitar a tan inmunda criatura, una es la maldición gitana, que dice que cada persona que por alguna razón huela a esa arpía, desde ese momento y hasta el final de sus días, todo lo que coma se le convertirá en caca… uy por eso no hay problema, estoy acostumbrado a eso (y a cada rato)… y la segunda y más tenebrosa es que si usted logra mirarla fijamente a los ojos, se convertirá en… si si, ya se, es como Medusa, que al mirarla un ser humano se convertía en piedra… pus más o menos chaparrín, sólo que en éste caso este ente maldito lo que hace es convertir a las personas en mierda… uy, pues algo parecido a lo que yo hago pero yo con acciones más o menos planeadas… si, me imagino, entons pelao usté me trai la cabeza de la satánica bruja y yo le doy la mano de alguna de mis incólumes e inocentes huerquillas…

Felipe el Horroroso (el Hermoso murió hace siglos) raudo y veloz como él acostumbra ser (¿neta?), se aposentó ante la entrada del Sindicato de Maistros para tener un encuentro con la gárgola inhumana, pero al llegar, 18 gigantescos guaruras le impidieron el paso, poniendo además frente a él 10 Hummer’s nuevecitas (¡nuevas de paquete!) diciéndole… ¡pa´donde güey, con tanta prisa!… es que, es que (todo temblorino), vengo a ver a la profesora (¿?) Elba… no manches enano, nadien puede visitarla así nomás… es que me urge, además le traigo un presente…

El presente consistía en una máscara de fina confección, hecha de silicón como las que utilizan en las películas hollywoodenses, con la cara de mi amorcito corazón Leelee Sobieski, pero con las oquedades oculares tapadas para evitar la funesta y maligna mirada.
…Miren, han de saber que yo gozo de una magnífica inmunidad con los narcos y a ustedes les puede servir… (y les contó el mismo rollo anteriormente citado)… uy jefe, por ahí hubiéramos empezado, paaaseleee…

Felipillo el Aguado (les doy chance de que le pongan el adjetivo que deseen) se internó en la tenebrosa oscuridad del recinto sindical, pasó por estrechos pasillos y laberínticos recovecos, hasta que una cegadora luz le indicó el camino final, al llegar vió un espléndido portón hecho de oro puro, no le quedó de otra más que maravillarse ante tal portento de arquitectura barroca mezclada con el naquísimo churrigueresco mexicano, ya que si bien el portón estaba confeccionado en oro puro, dicho portón tenía unas cortinitas confeccionadas en terciopelo color vino y rematadas en la orilla con flequitos de hilaza color amarillo -chíngame las pupilas-, abajo y arriba estaba flanqueado por cuatro querubines de color rosa mexicano, portaban tales esculturas de unas pestañotas tipo Pixie (los que están demasiado jóvenes no tienen ni la más remota idea de quién fue y qué era Pixie), arriba del portón encontrábanse dos anchos lábaros patrios con el escudo del águila en medio y todo esto rodeado por una multitud de foquitos de colores y entre cada uno de ellos habían incrustado unas medias pelotitas de goma, también de todos los colores habidos y por haber… Chingonsísima que estaba la triste puerta.

Felipe el Incauto, tocó dicho portón, primero con timidez y al ver que nadie lo pelaba, pues tocó más recio, a las quinientas (¿quinientas que?) una voz cavernosa rompió el sepulcral silencio y con esmerada locución dijo… ¡¡quién chingaos osa molestarme!!!… soy yo querida, Felipiux… ¡y que fregados quieres! ¡no ves que estoy ocupada contando mis millones!… ay Elbi, es que hoy tengo ganas de ti… ¿de mi? a caray, pus yo pensé que no paraguas… uy si, ahorita estoy como burro en verano… ¿no será en primavera?… pus eso, además te traigo un presente muy hermoso… ¿un presente? pero si yo ya tengo un presente bien padriuris, y como van las cosas quizás unas 38 generaciones mías puedan vivir a todas margaritas… no, me refiero a un regalito, un regalito hecho ex profeso pa’ti… ¡ay que lindo! ya vas, voy a abrir el portón… híjole si, nomás te me pones de espaldas… ahh pillín con que me quieres atacar por la retaguardia… pues no estaría mal, pero me refiero a la maldición que pesa sobre de ti… si, si, ya lo se, descuide mi puerquito valiente… será caliente… ¡pus también! ahí le voy…

En eso la pesada puerta se abrió y una fea y chueca espalda se vio, ataviada de tan solo una fina bata confeccionada en seda china (¡otra vez los chinos!, ¡vaya obsesión!), el chaparro y feo individuo se introdujo sigilosamente y por detrás le tapo los ojos al esperpento y le dijo… ¿quén la quelle? a vel a vel, ¿quén es su príncipe charro?… tú mi enanin de orégano, tú mi ajolotito barranqueño… mire mi muñequita de sololoy, le traigo un regalito, a vel si le gusta… y en eso el ínclito y efectivo político le coloca delicadamente la susodicha máscara.

…Ay corazón de iguanodonte, me espantas, no veo nada… ese es el chiste mi mandrágora de tul, la onda es que no veas ni maíz, para que no me conviertas en desecho humano (¿más?)… si, si, lo se mi cariñito de Lucifer… que te parece que ahora nos vamos a la camita, a la camita (como diría Topo Gigio)… sii, y ahora ¿como será nuestro delicioso fornicio?… que te parece si nos aventamos ahora uno tipo chivito en precipicio… ya vas, pero en lugar que sea chivito que sea cabrito… ¿cabrito? -uy si supieras de donde y a lo que vengo-, si claro… a ver mi carita de asterisco póngase en Pino Suárez… ella muy obediente se puso muy dispuesta a disfrutar las artes (¿?) amatorias del michoacano.

En un derrepente empezó la álgida contienda, con muchos resoplidos y sudores Felipín terminó su obra en un santiamén (3 min. y 23 seg.), pero antes de la inminente separación, se sacó de la manga (traía una camisetita de manga larga con la figura de Winnie Poo) una navaja electrónica (siii, una navaja electrónica de última generación, que la había regalado el jefe del cártel de Barranca de Muerto -a’pa nombrecito-), la cual se desdoblaba de las tres partes originales y se convertía en un gigantesco cuchillo de carnicero, mientras ella tenía los ojitos de borrego a medio morir (al menos eso suponía él) se los terminó de cerrar, cortándole el duro cuello cubierto de joyas (o sea que quedó el borrego a completo morir) que se ganó con el sudor de la frente de miles de heroicos profesores.

…Uff, ni modo mi nalguitas de mandril, ya te tocaba… el despiadado hombrecillo metió la cabeza en una de esas bolsas del mandado que tienen el escudo tricolor del partidazo, y procedió a retirarse del lugar de los hechos (mas bien de los deshechos) no sin antes despojarle de la cabeza, la tan fina y bella máscara (perdón noviecita mía), para utilizarla posteriormente con su vieja.

La entrada triunfal del chaparro personaje al norteño recinto fue por demás aclamado, la redoba tocaba la fina melodía Sacaremos a ese Buey de la Barranca, las chelas y el cabrito no se hacían esperar y ante el trono del Rey del Cabrote, con garbo y con una sonrisa de orejota a orejota, nuestro “héroe” se presentó y dijo… Mi rey, sus deseos se han cumplido a carta cabal (¿qué es eso de la carta cabal?)… ay a´pa ya nos tocó bailar con el más jodido… no rezongue y obedezca, pa’eso es usté mujercita… ayshh, ese fulanito se parece al duende Bubulín… ¡cállese le dije!

En eso el Calderas pendejamente dice y hace lo siguiente: … y como prueba de que si cumplí con lo establecido, aquí les presentó la cabeza de la mexican-medusa… el imbécil la sacó a la vista de todos y dicha concurrencia se convirtió en caca.
Eso quiere decir que: 
Todo lo que está alrededor de Elba Esther es pura mierda. Ups…

Feliz vida.
El Flaconauta.

martes, 7 de junio de 2011

Los pedinches

Predestinados y predestinadas.

Han de saber (y si no lo saben se los diré, quiéranlo o no) que mi ambivalente changarro (agencia de viajes y café internet) tiene salida (y entrada, of course) a la calle principal del conjunto residencial en donde vivo (por cierto mi calle se llama Bosques del Pedregal, nada más alejado de dicha colonia defeña y no me refiero a la distancia -que es muchísima- sino a la solvencia económica de quienes solemos habitar aquí), por lo que por años he tenido y tengo la visita de innumerables vendedores y pedinches de todos los colores y sabores (¡güacala! ¿a que sabrán los ingratos? aunque… ¡aunque algunas no tan ingratas, habría que probarlas!).

El caso es que el flujo de ambos tipos de especímenes es interminable, a cualquier hora y cualquier día pasan y pasan y pasan… y ojala y nomás pasaran, pero todos y cada uno de ellos se detienen a vender o a pedir dinero, pensando ingenuamente que yo nado en dinero como Rico Mc Pato o ya de perdís como un tal Slim, por que a veces sus peticiones y ventas son por demás inverosímiles, llegando incluso a que ellos quieren que yo suelte algunos miles de pesos para adquirir cosas, que además no necesito.

Han de pensar… “ay pinche flaco, siempre tan exagerado” … pues no, fíjense que no, hay artículos que han venido a vender a éste santuario de buenas costumbres y ácidos pensamientos (sólo los pensamientos) que de veras, deveritas cuestan miles de pesos ¡que se muera Elba Esther si no es cierto!

Me han venido a vender : toner,  cartuchos, papel, bolígrafos, cuchillos, topers (¿?, ustedes me entienden, ¿no?), utensilios de cocina, estampitas, revistas, teléfonos, relojes, pomos (¡siii, neta!), mole, miel, empanadas, buñuelos, pan, donas, dulces, chicles, chocolates, muéganos, rancheritos, cacahuates, botanas diversas y mil cosas más que mi escasa memoria de diskette no recuerda, y bueno éstos productos son más o menos normales, pero me han venido a vender ¡salas! ¡colchones! ¡cubetas de pintura! yyyy….¡un autobús!

Además vienen a vender múltiples servicios que no necesito o que sé que son puro choro como los de: telefonía, televisión por cable, alarmas de seguridad, implementos antiincendio, tarjetas bancarias (¿servicio? el embarque al servicio de usted), terminales punto de venta (choro) y un despistado que me vino a vender…¡viajes en excursión! 

Buenas tardes güerito (¿güero?) ¿no se interesa por un colchón?…¿un colchón? … si, son nuevitos, nomás mil varos… ¿mil pesos? …si, están re-cómodos… -y yo de babas todavía les pregunto- ¿y no son rehabilitados? … nooo, ¡cómo cree! ¡son nuevos! … ah ok, pero, no gracias ahorita no necesito (la verdad si necesito uno, ya ven como soy yo de temperamento rabioso y fogoso -juar juar-, para bailar el bolonchón en el colchón, como diría Don Fernando Soler)… ¡ande güerito anímese!… (¿güero?) no gracias, además no tengo lana, así que… ¡no importa! con que nos deje una de sus compus, listo… -si güey, ahorita te suelto una compu, por un triste colchón viejo y restaurado- no, deveras, gracias… el fulano insiste dos o tres veces más, hasta que se retira con mirada de odio y desprecio, me imagino que se va pensando… ¡pinche güerito jodido!… y yo pienso -ay flaco pa’que preguntas-.

Los que venden salas tiene cara de todo menos de honestos y además llegan en forma por demás directa e incluso exigiendo… ¡cómprame una sala!… -igualado- pienso yo… no, gracias… ¡ándale están chingonas!… no de veras, gracias… ¡ándale, aquí se vería chingona! … ¿aquí? ¡pero si aquí ya no cabe nada!… uy mira, tengo una finísima color chanpán con fiucha… -umta madre ¡ha de estar preciosa¡- no en serio, no necesito (y otra vez pienso lo mismo -si necesito una, pero no reconstruidas y quizás hasta son robadas-)… nomás cuesta 2,800... -ahorita subo a mi casa y agarro la morralla que tengo y se la compro, ajá-, ¿2,800? no, de donde saco esa lana… pus nos das dos computadoras y ya… esos fulanos, por alguna extraña razón creen que yo defeco computadoras (¿se imaginan? ay nooo, ¡que dolor que pena!)… no mano, muchas gracias… y se retiran de igual manera que los que venden colchones. 
¿Qué los hace pensar que uno tiene varios miles de pesos para comprar esos artículos? acaso ¿tengo cara de rico? o ¿mi vestimenta representa una buena solvencia económica? …pues claro que no, por que no sólo a mi me venden, sino que también se los venden a cualquier transeúnte que se cruza por su camino, ¡qué extraño! a veces he llegado a pensar que éstos individuos en realidad pertenecen a un universo paralelo o de a tiro son alienígenas y si es así pues que jodido universo o que horrible planeta.

Una vez encontrábame una tarde de domingo echando la flojera, medio crudo (¿qué raro no? y no lo digo por lo crudo, sino que rara vez dejo de trabajar los domingos, no me malinterpreten…jajaja), viendo una película, acompañado de unas ricas palomitas y un refresquito sabor manzana, cuando a mis castos oídos llego el fino sonido del timbre de la puerta principal de mi residencia… ah caray y ahora quién es a estas horas… me asomo y veo que con insistencia un bato estaba ansioso de que yo le abriera la puerta. Bajo y le abro al menganito… ¿qué desea?… le vendo un autobús… ¿un autobús? … si se lo vendo a buen precio… no gracias, no tengo dinero y además ¡pa’que quiero un autobús!… pues como tiene la agencia de viajes, podría organizar excursiones… híjole si, pero no gracias, no lo necesito y no tengo dinero… mire nomás me gira un cheque por 50 mil pesos como enganche y ya luego nos arreglamos… -si Chucha ¿y tu nieve?- pensé -este güey, de veras que está muy güey- , no señor yo no cuento con esa cantidad y la verdad no me hace falta… uy, yo pensé, anímese, está re bueno, mire ahí lo tengo en la esquina… me asomé y la verdad si se veía bien el autobús, pero, si bien no soy pobre, tampoco tengo dinero para andar comprando autobuses a diestra y siniestra, ya para cortarlo (la película estaba re buena y las palomitas se me estaban enfriando y el refresco se estaba calentando), le dije… no mi chavo, no tengo lana y la verdad es que estoy ocupado, gracias… uy, pus ahí será pa’la otra…-ajá-.


Por otro lado se encuentran los pedigüeños, pedinches se escucha mejor (me suena a pinches pedigüeños) ya que esos (la mayoría) me causan escozor mental, por que si bien, pasan algunas personas realmente necesitadas (generalmente indígenas extremadamente delgados, con manchas en la piel de desnutrición y con los labios blancos de hambre -como dice mi mamá-), la mayoría nadamás viene a pedir para continuar practicando el deleznable deporte de la vagancia y/o los vicios o simplemente para vivir a las costillas de los demás (y yo tengo muchas y muy prominentes, es más, yo en lugar de tener abdomen de lavadero, tengo pecho de lavadero).
Estos fulanos y fulanas vienen muy propios a pedir para alguna de estas cosas:

- Que para la misa del Santo Niño de Atocha u otro santito (con una estampita del santo en turno - o del Blue Demon- y una canastita) poniendo dicha persona cara de mártir del calvario y diciendo -quedito- ¿no coopera para la misa de mi santito? …y pa’cuando es la misa -les pregunto- … con cara de signo de interrogación se me quedan viendo… este, este, este nomás que junte lo suficiente… y ¿en que iglesia se va a hacer la misa?… este, este, este aún no lo sabemos, nomás que junte lo suficiente… ah ok, no se olvide en avisarme ehh, por que yo quiero ir a la misa(¿?), es que ese santito pa’mi es re-milagroso…
Siii es milagroso, de milagro no ha quemado en la hoguera celestial o la terrena a los individuos e individuas (generalmente son individuas) que andan pidiendo dinero a su nombre, según esto para realizarles una misa, que por otro lado, según yo, no necesitan ya que por algo -según se dice- se encuentran al lado o cerquita de Jesucristo, es lógico ¿no?

- Que para pagar las medicinas y/o el hospital de algún enfermo, vienen con cara de angustia, mostrando una receta médica por demás vieja y arrugada (una vez vino una señora -que desfachatez- con una receta ¡enmicada!) diciendo una letanía por demás practicada que más o menos perjura así:
Fíjese que tengo a mi hijita en el hospital por que el sábado le dio mucha calentura y pus me la tuve que llevar al hospital de San Beato el Pomposo y ahí me dijeron los doctores que tiene tuberculepracancerosa y pus la tuvieron que operar de emergencia y ahorita gracias a Diosito ya está mejorcita (con lacrimosa mirada) y la van a tener en recuperación unos 18 días, pero hay que pagar muchísimo dinero al hospital y también tengo que pagar sus medicinas, ya ve que caro es ese hospital (y desconocido -pienso yo-) y yo soy muy humilde, además ahorita no tengo trabajo (pues ya tiene trabajo -pienso yo-, tiene el trabajo de convencerme de que su rollo es cierto) y tengo otros 3 hijos que mantener, una ayudita por favor… uy, señor ahorita no tengo cambio… ¿no tiene? -primero me ve con ojos de incertidumbre y luego con ojos de desprecio, pensando que, soy rico y muy codo o que no fue lo suficientemente convincente o de a tiro que soy muy kool aid-… ante tal mirada (¿y la lacrimosa mirada?) resuelvo darle unas cuantas moneditas de 10 y 20 centavos que guardo para quitármelos de encima… al ver que le doy las moneditas el fulano se me quedan viendo con ojos de pistola y mascullando entre dientes una semi mentada de madre muy bien disfrazada con la palabra…grcis, se da media vuelta y se va pensando hasta de lo que me voy a morir (espero que no sea de tuberculepracancerosa).

- Que para la chela…¡qué pasó jefe! coopere pa’las chelas!… viene el típico borrachín, extremadamente sucio y apestoso (casi, casi como el huelerrecio), lo volteo a ver y… ¡ay cabrón! ¡que sustote me saca! (nomás el puro susto, ehhh) detrás de 20 kilos de mugre alcanzo a vislumbrar (y oler) a algo parecido a un ser humano y le digo… ay maestro (¿?) mejor chíngate un taco, ahí te va un varo (a estos luego luego les doy lo que saque de cambiecito, por que me apestan mi changarro y espantan a mi distinguida clientela)… uyy gracias jefecito uste si es banda (por alguna extraña razón estos seres se expresan más o menos decentemente)… ok, ok ¡ya que se largue! -pienso- mis plantitas se me van a marchitar… el tipo se va como casi todos los de su especie, preguntándose y contestándose en voz alta algo ininteligible… inmediatamente prendo mi famosa vela aromática y tomo un trago de agua como para pasar el sustote inicial.

-  Que para alivianar a los alcohólicos o a drogadictos, estos son de los que más mal me caen ya que vienen con una bolsita de dulces o una cajita de chocolates, según esto vienen a vender (éstos especímenes también abundan en los peseros y camiones especialmente del pulcro y ordenado Estado de México) sus mercancías para sostener alguna casa hogar de Alcohólicos Anónimos o alguna “granja” de “recuperación” de vagos y malvivientes, se presentan con una cara de malditos disfrazada con una gran sonrisa más falsa que un billete de quince pesos... ¡hola amigo! venimos a visitarte de nuevo… (¿amigo? ¿visitarme? -estas visitas están peor que las visitas sorpresa de las suegras-, -aunque pensándolo bien…-)… en ésta ocasión te traemos éstas ricas golosinas para la manutención de la casa hogar para alcohólicos y drogadictos San Empédocles de la Santa Cruz, que está en un predio ubicado en… y etc. etc… continúan con su choro por más de uno o dos minutos hasta que osadamente uno los interrumpe… mmm, está bien, cuánto cuestan tus chocolates… en ese momento ellos cambian de actitud y se le quedan mirando a uno con ojos de navaja recién desenvainada… ¡¡¡por que me interrumpes!!! ¡¡¡si yo no vengo a robar!!! … -ay nanita, ya se enojó- ok, ok, te coopero… ¿¡que no vas a querer el chocolate!? sólo cuesta diez varos… ¡diez pesos! ¡pus que hacen! -estos chocolates cuestan a dos por cinco pesos, pero éstos ingratos le ponen el precio que se les da la gana- … órale cabrón nomás no te burles… no, no me burlo, sólo que se me hacen un poco caros… ¡los vas a o comprar o que!… nel, es que no puedo comer chocolate, soy diabético (con ésta me la saco a cada rato -no piensen mal ehh, se vería muy chistoso sacar a relucir mi espléndido y fino aparato reproductor-)… ahh, pus al menos coopera... ya vas ahí te va un varo… uy ¿sólo eso?… híjole es que ha estado mala la venta… nel, si está lleno… ok, ahí te va otro… y por fin se retira el chavo con la misma mirada antes comentada…

En fin, no gano para sustos y menos para mantener a tanto gorrón (por ésta razón, a veces mi negocito vale lo que se le unta al pan -¿qué se le unta al pan que no sirve para nada? ¿la mantequilla está rancia? ¿el paté, es de hígado de ajolote del lago de Texcoco?- ), pero en fin, son gajes del oficio, pero a veces si saca de onda que existen algunos cínicos que regresan varias veces en el transcurso del tiempo y aún no se ha curado la hijita o aún no han realizado la mentada misa. Y con respecto a los que vienen a vender artículos carísimos como si fueran pistaches, aún no se quiénes sean los incautos que les compran su mercancía, pero de que existen, existen.

Saludos!!!
El Flaconauta.