Ante las múltiples solicitudes (como 2 ó 3) para que creara un blog en las que estuvieran algunos de mis escritos, ahí se los dejo para que opinen lo que se les dé la gana, nomás no exageren...

martes, 7 de junio de 2011

Los pedinches

Predestinados y predestinadas.

Han de saber (y si no lo saben se los diré, quiéranlo o no) que mi ambivalente changarro (agencia de viajes y café internet) tiene salida (y entrada, of course) a la calle principal del conjunto residencial en donde vivo (por cierto mi calle se llama Bosques del Pedregal, nada más alejado de dicha colonia defeña y no me refiero a la distancia -que es muchísima- sino a la solvencia económica de quienes solemos habitar aquí), por lo que por años he tenido y tengo la visita de innumerables vendedores y pedinches de todos los colores y sabores (¡güacala! ¿a que sabrán los ingratos? aunque… ¡aunque algunas no tan ingratas, habría que probarlas!).

El caso es que el flujo de ambos tipos de especímenes es interminable, a cualquier hora y cualquier día pasan y pasan y pasan… y ojala y nomás pasaran, pero todos y cada uno de ellos se detienen a vender o a pedir dinero, pensando ingenuamente que yo nado en dinero como Rico Mc Pato o ya de perdís como un tal Slim, por que a veces sus peticiones y ventas son por demás inverosímiles, llegando incluso a que ellos quieren que yo suelte algunos miles de pesos para adquirir cosas, que además no necesito.

Han de pensar… “ay pinche flaco, siempre tan exagerado” … pues no, fíjense que no, hay artículos que han venido a vender a éste santuario de buenas costumbres y ácidos pensamientos (sólo los pensamientos) que de veras, deveritas cuestan miles de pesos ¡que se muera Elba Esther si no es cierto!

Me han venido a vender : toner,  cartuchos, papel, bolígrafos, cuchillos, topers (¿?, ustedes me entienden, ¿no?), utensilios de cocina, estampitas, revistas, teléfonos, relojes, pomos (¡siii, neta!), mole, miel, empanadas, buñuelos, pan, donas, dulces, chicles, chocolates, muéganos, rancheritos, cacahuates, botanas diversas y mil cosas más que mi escasa memoria de diskette no recuerda, y bueno éstos productos son más o menos normales, pero me han venido a vender ¡salas! ¡colchones! ¡cubetas de pintura! yyyy….¡un autobús!

Además vienen a vender múltiples servicios que no necesito o que sé que son puro choro como los de: telefonía, televisión por cable, alarmas de seguridad, implementos antiincendio, tarjetas bancarias (¿servicio? el embarque al servicio de usted), terminales punto de venta (choro) y un despistado que me vino a vender…¡viajes en excursión! 

Buenas tardes güerito (¿güero?) ¿no se interesa por un colchón?…¿un colchón? … si, son nuevitos, nomás mil varos… ¿mil pesos? …si, están re-cómodos… -y yo de babas todavía les pregunto- ¿y no son rehabilitados? … nooo, ¡cómo cree! ¡son nuevos! … ah ok, pero, no gracias ahorita no necesito (la verdad si necesito uno, ya ven como soy yo de temperamento rabioso y fogoso -juar juar-, para bailar el bolonchón en el colchón, como diría Don Fernando Soler)… ¡ande güerito anímese!… (¿güero?) no gracias, además no tengo lana, así que… ¡no importa! con que nos deje una de sus compus, listo… -si güey, ahorita te suelto una compu, por un triste colchón viejo y restaurado- no, deveras, gracias… el fulano insiste dos o tres veces más, hasta que se retira con mirada de odio y desprecio, me imagino que se va pensando… ¡pinche güerito jodido!… y yo pienso -ay flaco pa’que preguntas-.

Los que venden salas tiene cara de todo menos de honestos y además llegan en forma por demás directa e incluso exigiendo… ¡cómprame una sala!… -igualado- pienso yo… no, gracias… ¡ándale están chingonas!… no de veras, gracias… ¡ándale, aquí se vería chingona! … ¿aquí? ¡pero si aquí ya no cabe nada!… uy mira, tengo una finísima color chanpán con fiucha… -umta madre ¡ha de estar preciosa¡- no en serio, no necesito (y otra vez pienso lo mismo -si necesito una, pero no reconstruidas y quizás hasta son robadas-)… nomás cuesta 2,800... -ahorita subo a mi casa y agarro la morralla que tengo y se la compro, ajá-, ¿2,800? no, de donde saco esa lana… pus nos das dos computadoras y ya… esos fulanos, por alguna extraña razón creen que yo defeco computadoras (¿se imaginan? ay nooo, ¡que dolor que pena!)… no mano, muchas gracias… y se retiran de igual manera que los que venden colchones. 
¿Qué los hace pensar que uno tiene varios miles de pesos para comprar esos artículos? acaso ¿tengo cara de rico? o ¿mi vestimenta representa una buena solvencia económica? …pues claro que no, por que no sólo a mi me venden, sino que también se los venden a cualquier transeúnte que se cruza por su camino, ¡qué extraño! a veces he llegado a pensar que éstos individuos en realidad pertenecen a un universo paralelo o de a tiro son alienígenas y si es así pues que jodido universo o que horrible planeta.

Una vez encontrábame una tarde de domingo echando la flojera, medio crudo (¿qué raro no? y no lo digo por lo crudo, sino que rara vez dejo de trabajar los domingos, no me malinterpreten…jajaja), viendo una película, acompañado de unas ricas palomitas y un refresquito sabor manzana, cuando a mis castos oídos llego el fino sonido del timbre de la puerta principal de mi residencia… ah caray y ahora quién es a estas horas… me asomo y veo que con insistencia un bato estaba ansioso de que yo le abriera la puerta. Bajo y le abro al menganito… ¿qué desea?… le vendo un autobús… ¿un autobús? … si se lo vendo a buen precio… no gracias, no tengo dinero y además ¡pa’que quiero un autobús!… pues como tiene la agencia de viajes, podría organizar excursiones… híjole si, pero no gracias, no lo necesito y no tengo dinero… mire nomás me gira un cheque por 50 mil pesos como enganche y ya luego nos arreglamos… -si Chucha ¿y tu nieve?- pensé -este güey, de veras que está muy güey- , no señor yo no cuento con esa cantidad y la verdad no me hace falta… uy, yo pensé, anímese, está re bueno, mire ahí lo tengo en la esquina… me asomé y la verdad si se veía bien el autobús, pero, si bien no soy pobre, tampoco tengo dinero para andar comprando autobuses a diestra y siniestra, ya para cortarlo (la película estaba re buena y las palomitas se me estaban enfriando y el refresco se estaba calentando), le dije… no mi chavo, no tengo lana y la verdad es que estoy ocupado, gracias… uy, pus ahí será pa’la otra…-ajá-.


Por otro lado se encuentran los pedigüeños, pedinches se escucha mejor (me suena a pinches pedigüeños) ya que esos (la mayoría) me causan escozor mental, por que si bien, pasan algunas personas realmente necesitadas (generalmente indígenas extremadamente delgados, con manchas en la piel de desnutrición y con los labios blancos de hambre -como dice mi mamá-), la mayoría nadamás viene a pedir para continuar practicando el deleznable deporte de la vagancia y/o los vicios o simplemente para vivir a las costillas de los demás (y yo tengo muchas y muy prominentes, es más, yo en lugar de tener abdomen de lavadero, tengo pecho de lavadero).
Estos fulanos y fulanas vienen muy propios a pedir para alguna de estas cosas:

- Que para la misa del Santo Niño de Atocha u otro santito (con una estampita del santo en turno - o del Blue Demon- y una canastita) poniendo dicha persona cara de mártir del calvario y diciendo -quedito- ¿no coopera para la misa de mi santito? …y pa’cuando es la misa -les pregunto- … con cara de signo de interrogación se me quedan viendo… este, este, este nomás que junte lo suficiente… y ¿en que iglesia se va a hacer la misa?… este, este, este aún no lo sabemos, nomás que junte lo suficiente… ah ok, no se olvide en avisarme ehh, por que yo quiero ir a la misa(¿?), es que ese santito pa’mi es re-milagroso…
Siii es milagroso, de milagro no ha quemado en la hoguera celestial o la terrena a los individuos e individuas (generalmente son individuas) que andan pidiendo dinero a su nombre, según esto para realizarles una misa, que por otro lado, según yo, no necesitan ya que por algo -según se dice- se encuentran al lado o cerquita de Jesucristo, es lógico ¿no?

- Que para pagar las medicinas y/o el hospital de algún enfermo, vienen con cara de angustia, mostrando una receta médica por demás vieja y arrugada (una vez vino una señora -que desfachatez- con una receta ¡enmicada!) diciendo una letanía por demás practicada que más o menos perjura así:
Fíjese que tengo a mi hijita en el hospital por que el sábado le dio mucha calentura y pus me la tuve que llevar al hospital de San Beato el Pomposo y ahí me dijeron los doctores que tiene tuberculepracancerosa y pus la tuvieron que operar de emergencia y ahorita gracias a Diosito ya está mejorcita (con lacrimosa mirada) y la van a tener en recuperación unos 18 días, pero hay que pagar muchísimo dinero al hospital y también tengo que pagar sus medicinas, ya ve que caro es ese hospital (y desconocido -pienso yo-) y yo soy muy humilde, además ahorita no tengo trabajo (pues ya tiene trabajo -pienso yo-, tiene el trabajo de convencerme de que su rollo es cierto) y tengo otros 3 hijos que mantener, una ayudita por favor… uy, señor ahorita no tengo cambio… ¿no tiene? -primero me ve con ojos de incertidumbre y luego con ojos de desprecio, pensando que, soy rico y muy codo o que no fue lo suficientemente convincente o de a tiro que soy muy kool aid-… ante tal mirada (¿y la lacrimosa mirada?) resuelvo darle unas cuantas moneditas de 10 y 20 centavos que guardo para quitármelos de encima… al ver que le doy las moneditas el fulano se me quedan viendo con ojos de pistola y mascullando entre dientes una semi mentada de madre muy bien disfrazada con la palabra…grcis, se da media vuelta y se va pensando hasta de lo que me voy a morir (espero que no sea de tuberculepracancerosa).

- Que para la chela…¡qué pasó jefe! coopere pa’las chelas!… viene el típico borrachín, extremadamente sucio y apestoso (casi, casi como el huelerrecio), lo volteo a ver y… ¡ay cabrón! ¡que sustote me saca! (nomás el puro susto, ehhh) detrás de 20 kilos de mugre alcanzo a vislumbrar (y oler) a algo parecido a un ser humano y le digo… ay maestro (¿?) mejor chíngate un taco, ahí te va un varo (a estos luego luego les doy lo que saque de cambiecito, por que me apestan mi changarro y espantan a mi distinguida clientela)… uyy gracias jefecito uste si es banda (por alguna extraña razón estos seres se expresan más o menos decentemente)… ok, ok ¡ya que se largue! -pienso- mis plantitas se me van a marchitar… el tipo se va como casi todos los de su especie, preguntándose y contestándose en voz alta algo ininteligible… inmediatamente prendo mi famosa vela aromática y tomo un trago de agua como para pasar el sustote inicial.

-  Que para alivianar a los alcohólicos o a drogadictos, estos son de los que más mal me caen ya que vienen con una bolsita de dulces o una cajita de chocolates, según esto vienen a vender (éstos especímenes también abundan en los peseros y camiones especialmente del pulcro y ordenado Estado de México) sus mercancías para sostener alguna casa hogar de Alcohólicos Anónimos o alguna “granja” de “recuperación” de vagos y malvivientes, se presentan con una cara de malditos disfrazada con una gran sonrisa más falsa que un billete de quince pesos... ¡hola amigo! venimos a visitarte de nuevo… (¿amigo? ¿visitarme? -estas visitas están peor que las visitas sorpresa de las suegras-, -aunque pensándolo bien…-)… en ésta ocasión te traemos éstas ricas golosinas para la manutención de la casa hogar para alcohólicos y drogadictos San Empédocles de la Santa Cruz, que está en un predio ubicado en… y etc. etc… continúan con su choro por más de uno o dos minutos hasta que osadamente uno los interrumpe… mmm, está bien, cuánto cuestan tus chocolates… en ese momento ellos cambian de actitud y se le quedan mirando a uno con ojos de navaja recién desenvainada… ¡¡¡por que me interrumpes!!! ¡¡¡si yo no vengo a robar!!! … -ay nanita, ya se enojó- ok, ok, te coopero… ¿¡que no vas a querer el chocolate!? sólo cuesta diez varos… ¡diez pesos! ¡pus que hacen! -estos chocolates cuestan a dos por cinco pesos, pero éstos ingratos le ponen el precio que se les da la gana- … órale cabrón nomás no te burles… no, no me burlo, sólo que se me hacen un poco caros… ¡los vas a o comprar o que!… nel, es que no puedo comer chocolate, soy diabético (con ésta me la saco a cada rato -no piensen mal ehh, se vería muy chistoso sacar a relucir mi espléndido y fino aparato reproductor-)… ahh, pus al menos coopera... ya vas ahí te va un varo… uy ¿sólo eso?… híjole es que ha estado mala la venta… nel, si está lleno… ok, ahí te va otro… y por fin se retira el chavo con la misma mirada antes comentada…

En fin, no gano para sustos y menos para mantener a tanto gorrón (por ésta razón, a veces mi negocito vale lo que se le unta al pan -¿qué se le unta al pan que no sirve para nada? ¿la mantequilla está rancia? ¿el paté, es de hígado de ajolote del lago de Texcoco?- ), pero en fin, son gajes del oficio, pero a veces si saca de onda que existen algunos cínicos que regresan varias veces en el transcurso del tiempo y aún no se ha curado la hijita o aún no han realizado la mentada misa. Y con respecto a los que vienen a vender artículos carísimos como si fueran pistaches, aún no se quiénes sean los incautos que les compran su mercancía, pero de que existen, existen.

Saludos!!!
El Flaconauta.

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