Viernes, 15:02 hrs. la plancha del zócalo se erige somnolienta ante el gris terciopelo que la cubre, debido a los gruesos nubarrones que pronostican una intempestiva lluvia, una señora emerge tambaleante de una de las salidas del metro capitalino, con sus finos y delicados cabellos en total desorden, o sea… muy desgreñada y con la falda al revés (pero no crean que con la falda volteada de atrás para adelante, sino que con el fondo pa’afuera), aún no se reponía del estrujamiento al cual fue hostilmente expuesta en el multitudinario medio de transporte, cuando una viejita tímidamente se le acercó y le dijo…
Oiga señora, se le subieron las copitas… ¿a mi? ¡noo, si ni siquiera he tomado nada!, ando toda desgreñada por los apretujones del metro… no, señora ¡se le subieron las copas del brasier! (chiste malo y viejo, pero queda ad-hoc)… ¡ah caray!… y en eso varias señoras se acomidieron a hacerle “casita” para que la mujer se arreglara lo mejor posible.
Muy apenada dio las gracias a todas y emprendió el camino hacia las atestadas calles del centro capitalino, al entrar a un vetusto local pensó…
-Ay a ver si es cierto lo que me dijo mi comadre que aquí está más barato todo-.
… ¿En que la puedo servir?… -¿a mi? en nada, viejillo feo- fíjese que mañana es el cumple de mi bodoquito, y quiero comprarle todo lo necesario pa'que la pase muy divertido con sus amiguitos y primitos... ah que bien, y cual es el tema de su fiesta... ¿tema? no, no quiero ninguna canción en especial... no, me refiero a que si hay algún personaje en especial para que usté le haga su pachanga a su chipuchirris... ¡ahh siii! pus quiero todo que tenga la imagen de buslaiyir... ¿bus laiyir? ¿es algún camioncito?... noo, es el astronauta que sale en toistori... ¡ahh si ya se! ¿y que desea comprar con ese personaje?... pus pus, mire necesito 100 platos, 100 vasos, 100 cucharas y tenedores, 100 gorritos, 4 manteles, 500 servilletas y todo lo que tenga de bus... está bien... ah y si tiene una piñatita pus también... mmm, no tengo una piñatita, pero tengo una piñatota, ¿que le parece?... a ver... y en eso que saca tremenda piñatota de este tamañote (casi casi de mi frugal estatura -quienes tienen el disgusto de conocerme, ya saben que yo estoy flaco, chaparro y narizón-).. ¡ay está re grandota! y luego ¿cómo me la voy a llevar?... pus con mucho cuidado... ¡no sea payaso! en serio y como me llevo esa cosota... ¿que no trai coche?... no, pus apenas si me alcanza pa´l metro... uy, pus llévesela abrazadita y ya... a pus si verdá... está bien démela, ¿oiga y usté no sabe en donde puedo comprar tecojotes?... ¿tecojotes? no serán ¿tejocotes?... pus esos, y además quiero mas fruta pa´la piñata... no señora, si le pone fruta a la piñata va a pesar mucho y además a los escuicles ya no les gusta eso, mejor cómpreme unos dulcecitos y listo, eso les gusta más a los chamacos... ah pus si, ¿y con cuantos dulces llenaré ésta piñatota?... mmm, con unos 18 kilitos y ya... ¿18 kilos? nooo, deme nomás unos 10 kilos y lo demás lo acompleto con unos plátanos que tengo... ta'bien... oiga y por aquí ¿no sabe en donde pueda encargar un pastelito con la figura de buslai?... si mire, aquí a dos locales hay una panadería, ahí los hacen re-sabrosos y baratitos... ah que bien, ¿cuánto le debo?... a ver, tres por seis veintiuno, mas ocho, treinta y dos, por cuatro, son mil doscientos ochenta y cuatro... ¿cuanto?... 1,284 pesos y le voy a regalar unas serpentinas, y un puñito de confeti que me sobró de antier ¿le parece?... ah, así siiii, ¡que bien! ¡gracias! -¡me rayé!-...
La pobre señora se retira cargada como húngara (¿los húngaros serán buenos pa'cargar bultos?) con varias bolsas en los brazos y al Buzz Lightyear sobre los hombros, como si fuera el torero más triunfante y sanguinario o como si fuera el campeón mundial de matatena (no falto el güey que gritara... ¡toorero! ¡toorero!).
Como pudo la señora llega a la panadería y pide hablar con el maistro pastelero, en eso se acerca un bodoque de éste tamañito, bien prietito él, pero blanco, blanco, todo empanizado, como si se hubiera revolcado en cal... ¿qué desea?... quiero un pastelito con la figura de buslaiyir... mmm, de cuántos kilos... uy no se... van a ser como cuarenta niños y sus papás... ¿mis papás?... ¡noo, los papás de los niños!... ahh, pus yo creo que con unos diez kilos... ta'güeno... pero además quiero que le pongan el nombre de mi retoño... ¿y como se llama el susodicho?... ¿cuál susochicho?... dije susodicho, o sea el niño ojomeniao... bueno si, como que se le va un ojito, algo así como que ve pa'l norte y pa'l sur al mismo tiempo, pero no se le menean los ojos... me refiero a cual es el apelativo del niño... (¿?)... ¡el nombre del niño!... ah ya caigo, póngale Felicidades Pito... ¿pito?, silbato dirá usted... nooo, se llama Agapito, pero le decimos "Pito" o "Pitillo"... uy, y ¿no tiene algún otro nombre?... si claro, pero no creo que quepa en el pastel, por que su nombre completo es: Agapito Simeón... -¡que cagado nombre! o más bien ¡que miado! jijiji- híjole mejor le ponemos Pito y ahí muere... pues si, así se vería bien bonito... -¡precioso!- oiga y si no es indiscreción, ¿por que le pusieron ese nombre?... ahh, es que como ahora le ponen nombres gringos a los niños como Brayan o Britni o Espirs, pus mi marido se empeño en ponerle el nombre de alguien de su familia combinado con el suyo, y como además es hijo único, entonces ese de repente se le ocurrió, por que su padre se llama Teodulfo Simeón, su mamá se llama Mamerta y mi esposo se llama Agapito Meade, así que se escucha re-bonito el nombre de mi chiquitin, Agapito Simeón Meade Culebro... ay si que chulo nombre -¡¡¡¡!!!!-... y usté maistro ¿como se llama?... ¿yo?... -pus ni modo que el fulano que hace las teleras- si usté... yo me llamo Flanberto... ah también está bonito su nombre... si verdá, aunque mi vieja me dice "Flancito", me imagino que por dulce... -y yo me imagino que por aguado- sí seguramente, oiga ¿y en cuanto me saldría el pastel?... por ser pa'usté serían dos mil pesitos... ¿dos mil?... así es, pero le regalo las velitas ¿cuantos años cumple el Pito?... seis... ¡seis velitas de regalo!.... ah, así siiii, ¡que bien! ¡gracias! -¡me rayé!- , -¡que bueno que le hice caso a mi comadre, me salió todo baratísimo aquí en el centro!-.
Feliz y bastante cargada, como pudo entró en el pulcro y despejado andén del metro (no sin antes darle una mordida -física y monetaria- al policía de la entrada, por que no la dejaba entrar al eficiente medio de trasporte, por la piñatota).
¿Y ahora como le hago para entrar al vagón con mi piñata?, ¡ahh ya sé!...
Entonces la doñita puso las bolsas en sus manos y como pudo se metió abrazando la piñatota al atestado vagón.
Mamá, esa señora va abrazando muy fuerte al buslaiyir... es que no ha de tener marido m'hijito... Ya viste amorcito, esa señora se anda fajando cañón al bus... Mira Panfleto, ¡que vergüenza! esa vieja no se puede esperar a llegar a su casa para hacer sus cochinadas... Y así mil y un comentarios surgieron en el transcurso del tortuoso camino.
Por fin la señito llegó a su casa, toda maltratada y mas despeinada que el "Glostora" de los Xochimilcas, puso las bolsas en la mesa del comedor, y al tratar de parar la piñatota en el piso... ¡bolas! que se le cae cuan corta era, y digo corta, por que por alguna extraña y perversa razón al mentado Buzz Lightyear... ¡le faltaba de la cintura para abajo!, la pobre señora ni cuenta se dio en que parte le habían cortado las extremidades inferiores.
Híjole, ¡que méndigos, ya se volaron la mitad de mi piñata! ¡y ahora que hago!
Pensó y pensó y en un derepente se le ocurrió una ideota. Corriendo fue al cuartito de los cachivaches y encontró la mitad inferior de una piñata de Barney del cumpleaños anterior del Pitillo, hizo una ollota de engrudo y como pudo embonó y pegó ambas partes de las piñatas. Al retirarse para ver su obra de arte, cual fue su sorpresa al darse cuenta que... ¡había pegado la parte inferior de Barney al revés!, de tal manera que el tal Buzz se veía como si estuviera superdotado de salva sea la parte y además con un tono púrpura muy chingón.
-¡Ay que mensa! ¿y ahora que hago?, mmm, nada, así lo dejo, no creo que los escuincles se den cuenta-.
Muy cansada, pero contenta dispuso a hacer de cenar y a tratar de dormir, por que al otro día tenia que preparar todo para la Pitofiesta (no sin antes, atender a su bodoquito, levantar algo de la casa y atender también a su barrigón y apestoso marido en las artes "amatorias" -lo bueno es que el fulano se dormía a los 2 o 3 minutos de iniciada la contienda-).
A las 6 de la mañana, la señora (¿por que no le he puesto nombre a la protagonista de ésta historia? ok, ok, vamos a bautizar a la protagonista, ¿qué les parece si le ponemos...mmm, Escupitina Culebro? -Pita Culebro pa'los cuates-) Pita se levantó muy alegre y hacendosita, se dispuso a barrer, trapear, sacudir y a realizar las demás labores propias de su sexo, mismas que las mujercitas están obligadas a realizar (¡ya, ya estuvo! hasta acá me llegaron las mentadas y las rechiflas. Retiro lo dicho), para luego poner todos los adornitos buslaiyeros para la fiestecita, acomodar mesas (sonó a albur) y las sillas, poner los manteles y (of course) hacer toooda la comida (hot dogs, gelatinas, volovanes y cuanta madre).
Con la fresca de las 11 de la mañana Agapito grande (¿grande? juar juar) le dijo a su maridita... Pita ¿en que te ayudo?... ah mira me podrías ayud... ah ya se, yo voy por las chelas y los chescos, ¿ok?, al rato regreso.
Y el muy... regresó como a las tres y media de la tarde ya con medio estoque y con medio regimiento de su runfla de amigotes... ¡Ya vine Pita! ¡danos de comer!... ¡Pito Meade mira como vienes! ¡y de pilón traes a tus amigotes!... ohh vieja usté agarre la onda ¿qué hay de comer?... pus nomás los volovanes y ya herví unas salchichas... ¿salchichas y volovanes? ¡umta!... pos si quieres y si no lárgate con tus briagadales pa'otro lado... dicho y hecho, gurbay Pita... espérate, espérate, ¡no te lleves las cheves y los refrescos!... ok, ok, ¡vieja bruja!... -desgraciado, aún me falta arreglar un chorro de cosas y se larga con esos hijos de Gengis Khan, y de pilón ya van a llegar los invitados, ¡uy es tardísimo! espero que no se tarde el payaso-.
En eso tocan el timbre de la puerta, abre la pobre Pita y... el brincolín infladín señito... ¿cuál brincolín infladín?... pus éste que está en la camioneta... si, pero ¿quién lo pidió?... pus un tal Meade, algo así como meade el pito... es Agapito Meade... ¡pus ése!... ahh que bien -qué lindo si se acordó de su bodoquito- ¿y lo pagó?... nel, lo rentó por 5 horas y me lo tiene que pagar ahorita... -¡hiiiijoo de su...!- está bien ahorita se lo pago, ¿cuánto es?... nomás mil varos... ¿mil?... si mil, pero la inflada es gratis... ah, así siiii, ¡que bien! ¡gracias! -¡me rayé!- (por lo visto ésta mujer ¡no aprende!)...oiga ¿y dónde le ponemos el brincolín infladín?... ah pus allá atrás en el patio de atrás... oiga, cómo que no cabe muy bien... usté hágale espacio, si cabe... ¿despejo todo?... ¡si todo!... conste ehh.
Al rato empezaron a llegar los invitados, con sus bellos y tranquilos vástagos, la pobre Pita no se daba abasto ya que los infernales hijos de Belcebú no paraban de gritar, saltar y correr... ¡ay preciosito bájate de los sillones! ¿qué no ves que tienes los zapatos llenos de lodo?... ¡ay m'hijto no te comas los pececitos! ... ¡chiquitín ya me rompiste el florero!... ¡mi amor, no te montes arriba del perro, es chihuahueño!... ¡cariñito, no le pongas lombrices a los volovanes!... y así por el estilo. Además tenía que atender a los tragones y sedientos papitos de los infelices escuincles.
Comadre, ¿qué no tiene algo que raspe el gañote? la Lulú roja sabe a madres, y no me vaya a hacer daño... si compadrito, ahorita le traigo una cervecita...
En eso se oye un crujido seguido de un estruendo en el patio de atrás.
Ay compadrito sírvase usté, las cervezas están en una tina afuera de la cocina, déjeme ver que pasó allá atrás... si comadrita no se preocupe -voy a aprovechar, ahorita me agarro unas seis o siete chelas pa'mi, por si luego faltan-.
Cuál fue la sorpresa de la pobre Pita al llegar al patio de atrás... ¡Mi jacaranda! ¿por qué la cortaron?... asté me dijo que despejara todo y pus... ¡pero no mis platitas y mi arbolito!... pus ya ni modo, pero no se preocupe ya cupo el brincolín infladín... -¡hiijos de su...!- híjole, pus si ya que...
¡¡¡Craaaash!!! se escuchó adentro de la casa... ¡Y ahora que pasó! -pensó la mujer-...
Se metió a la sala y encontró una imagen dantesca, los vidrios rotos de la sala gracias a un certero pelotazo y la prima Cuchufleta sangrando ostentosamente del cráneo... ¡Cuchu! ¿qué te paso?... la tal Cuchu, con la mirada extraviada no respondía, así que pronto la llevaron entre algunos acomedidos invitados hacía la recámara de Pita -no sin antes darle una buena manoseada, aprovechando su letárgico estado-. Pita y su comadre procedieron a curar las heridas, cuando de repente sonó otra vez el timbre de la puerta...
-¡¡¡Y ahora quién carajos es!!!- ¡Voooy!, comadrita le encargo a la Cuchu, no sea malita, voy a abrir... no se preocupe comadre ahorita me queda como nueva.
Abre la puerta y se apareció otra imagen dantesca, era el payaso "Chupirul" en claro y nítido estado de embriaguez.
Shhhoolasss, shoy el payashito "Chupiruuul" ¿aquí es la fiesta de Shimeoncito Meade?... si, aquí es, pero mire como viene... ¿como?... ¡pus bien persa!... nooo, vengo re-bien, shoolo que me dieron una probadita de un mezhhhcalito -¡hip!- en la otra fieshhteshita... uy, ta' gueno pus pásele -sirve que se apaciguan un rato los escuincles-...
Dicho espécimen de clown no estaba feo... ¡estaba horrible! su tez estaba pintada con un muy pálido y disparejo tono rosáceo que combinado con el verde amarillento de su fea cara daba como resultado un color indescriptible, como no se había rasurado en días, tenía pelos por todos lados que sobresalían del maquillaje, una ceja la tenía más o menos bien pintada, pero la otra la tenía toda chueca (parecía la carretera a Cuernavaca), tenía un diente pintado en el labio inferior y el otro olvidóse de pintarlo, así que se veía como chimuelo, la nariz la tenía roja pero sin bolita, o sea con un tono rojo briagadales muy natural y ese mismo tono se apreciaba en sus ojos inyectados de alcohol.
Estaba ataviado de una muy vieja camisa toda roída y un dizque chaleco que alguna vez fue verde, como estaba por demás panzón, su prominente vientre (con abundancia de pelos y ombligo) se salía de la pobre vestimenta, un pantalón a cuadros que milagrosamente se sostenía en lo que alguna vez fue una cintura y para rematar poseía un zapato más grande que el otro uno rojo y el otro amarillo, total que daba miedo el payasito.
¡Imagínense cuando entró a la casa! seis niños lloraron, dos se escondieron detrás de sus mamás y uno más se quedó trabado (no se preocupen, con dos cachetadas y unos hielos en la espalda el chiquitín reaccionó).
Mamá, ese payasito usa de la misma loción que se pone mi papá los fines de semana... ay mami, prometo tomarme el licuado todos los días... mamita chula ¿ese es el coco?... ¡pinche Pito no vuelvo a venir a tu cumple !... y así fueron discurriendo (¿?) los comentarios.
A ver mish amiguitoshh, vamos a empezhaar con el chow de chu payachito "Chupiruulll", ¡chentaditoshh toodosh chentaditoshh!... Ya sea por miedo o por susto, pero todos los chavitos se sentaron inmediatamente.
A ver amiguitoshh, voy a hasher una shuertecita, aquí tengo dosh pelotitasshh, una la colocolo en una mano y la otra la colocolo en la otra mano, y ahoraaaa, ¡las deshapareshhcoo! ¡a ver amiguita! ¿en donde quedaron las bolitashh?... ¡abajo de su panza!... (¿?) ¿abajo de mi panshita?... siii, se le salen del pantalón, ¡pero ya le salieron pelos!... ¡ah caray!... Y en eso vio que el cierre del pantalón lo traía abierto, raudo y veloz se lo cerró, pero con su estado de embriaguez, no se dio cuenta y se machucó una de las pelotitas... ¡¡¡Aaayyy güeeeey!!!! gritó sonoramente, uno de los papás se apresuro a darle uno de los hielos de su cuba, después de unos minutos, ya más repuestito (y con un grado menos de embriaguez -por el susto y el dolor-) le dijo al señor... aquí tiene su hielo... ¡primero muerto! no gracias, así me tomo mi cubita, tibiecita.
A ver mish shimpáticoshh chiquitineshh, ¡quién tiene la mamá másh buena y linda!... todos los niños presurosos alzaron la mano... a ver ¡que pashen toodash las mamásh buenashh!, usté no señora, dije buenas...
Y así continuó el show, por una media hora más, hasta que doña Pita, interrumpió el fino espectáculo diciéndole al sano payasito... ¿sabe que? ¡ahí muere!... ¿por qué? ¿qué no le gushhtó el chow? aún me falta un rato massh... no, no, ¡ya! cóbrese la hora y ya lléguele... ta' bien, pero ¿no me regala un taquito, pa'l camino?... está bien.
Presurosa fue a la cocina y en una servilleta le dio unos cuantos volovanes... ¡uy que pobres!... ay señor ¡ya váyase!... eshhtá bien de mejoresh cashas me han corrido... si, si, adiós.
Uffff, a ver todos los niños, ¡vamos a partir el pastel!... siiii...Y en eso, ¡madres! que se escucha tremendo guamazo seguido del llanto de un chilpayate.
- ¡Y ahora queee!- ¿que pasó?... en eso entra un niño, llorando y con tremendo chichón (en la cabeza, no piensen mal)... ¡Tlahuizcalpantecuhtlito! ¡que te pasó!... ¡me callí del broincolín infladín!... uy, a ver ahorita te curo, pero ya no chilles...¡buaaaaaaa!... a ver compadre consígame otro hielito (quién iba a pensar que los hielos iban a ser uno de los principales protagonistas de éste bodrio llamado cuento)... uy comadre creo ya nuay... pues déme el de su cuba... ¿otra vez?... si ande no sea malo... ta'bueno... ya como pudo le bajo un poco el chipote y consoló al niño dándole uno de los plátanos de la piñata.
A ver, ahora siii ¡el pastel!... todos los niños se reunieron en torno a la mesa en donde estaba el pastel con la imagen de Buzz Lightyear, aunque por lo fragoroso de la festividad, dicho personaje carecía de uno de sus cachetes y los ojos ya se le parecían a los ojos del Pitillo, o sea estaban con grado de presbicia muy marcado, cosa que ya no le importó a la Pita, pero si a su vástago que estaba todo compungido y sumido en su silla...
¡¡¡Qué se pare el Pito!!!... ¡siii! ¡que se pare! ¡que se pare!... ya medio animadón el chiquillo se paro en la silla y empezó la ceremonia que todos conocemos...
Eeestas sooon las mañaniiiitas... ¡pide un deseo! -deseo que ¡ya se larguen!-...¡que el Pito lo muerda! ¡mordida! ¡mordida!... con salvaje empujón al niño lo aventaron al pastel y por poco lo ahogan, debido a que le entró pastel hasta por las orejas, presurosa doña Pita procedió a limpiarlo por que el chamaco había adquirido un bello tono violáceo (¿lo vio lacio? -bueno si, el chavito estaba un poco lacio, pero luego se le quitó-).
¡Vamos a partir la piñata!... siiii... niños y adultos salieron al patio, cuando doña Pita sacó al mentado Buzz.... jajajajajajajaja tanto niños como adultos soltaron la carcajada al ver al viajero espacial armado de tremendo instrumento debido a la regada de la señora, pero esto no le importó hasta que se dio cuenta que su vecina Filibundia se había desmayado de la impresión... ¡compadre!... ya se, ya se, los hielos... nooo, compadre ahora es el alcohol... ¿no le hará daño tomar Ron Cagüey?... no sea menso compadre, el alcohol del 96, del que tengo en la repisa del baño... ahhh.
Presurosa organizó todo para la partida de la sugerente piñata... a ver niños fórmense por estaturas...
¿Mamá si me como la sopa y la ensalada podré estar como el Buslaiyir?... (ay m'hijo si eso fuera, a diario le daría eso de comer al disfundido -de disfunción- de tu padre) si m'hijo un poquito, pero no de ese tamaño, ni de ese color... ahh.
Dale, dale, dale no pierdas el tino... ya le diste una, ya le diste dos, ya le diste tres y tu tiempo se acabó... pasaron tres veces todos los escuincles y la maldita piñata no se rompía (debido a las 3 capas de engrudo), pero si el cráneo de dos niñas y un niño, harta de eso, doña Pita sacó la escopeta del abuelo Casiano y con un certero escopetazo, dio fin a la existencia de tan bizarra piñata. Los dulces se hicieron pinole y los plátanos estallaron de tal forma que todos los invitados (incluyendo a los fulanos que habían ido por el brincolín infladín) quedaron embarrados de la amarilla fruta.
Indignados y molestos los invitados y los gorrones procedieron a retirarse en manada.
Yo me traje los regalos... hiciste bien Fulgencia, hiciste bien.
Al escuchar tremendo estruendo, una patrulla hizo acto de presencia para tratar de entambar a doña Pita, pero con un quinientón, ella salió de tal dificultad.
A las 3 de la mañana la pobre mujer estaba extremadamente cansada de la fiesta y de haber recogido gran parte de los estragos ocasionados durante la tranquila y pacífica festividad.
-Mañanita limpio las paredes embarradas de plátano-... Vieeejaa, ya vine, ¡dame de cenar!... que cena ni que ocho cuartos, estoy muy cansada y tu vienes bien briago... uysshhh, a poco está enojadita mi gordita chula... enojada y cansada, vete a la cocina y sírvete, creo que aún quedan volovanes sin plátano -pero con lombrices-.... ¿plátano?... si ¡ve y sírvete!... ta' güeno, nomás no te me esponjes.
Doña Pita a punto de dormir ve de reojo que entra su maridito como energúmeno, se quita el cinturón para darle unos cintarazos (pus ni modo que unos tirantazos) y le pregunta... ¿¡que chingaos hace un payaso abajo de la mesa de la cocina!?... -¡pinche payaso infeliz!-.
Nota.- No se preocupen por Pita, ella aún tenía un tiro en la escopeta del Abuelo Casiano.
Sean felices!!!
El Flaconauta.
P.D. Si sus hijitos andan de necios, renuentes y respondones, si gustan, les puedo dar el número telefónico del payasito "Chupirul"... De nada.
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