Tiranas y tiranos (uy, esto suena a albur...sorry!).
“Qué suerte tan negra y tirana es la miaaa...” reza una fina y bella melodía del año del caldo (¿acaso los caldos son viejos? y si son viejos...¿no están cuajados?...y si están cuajados...¿no dicen que de gallina vieja se hace mejor caldo? ...podría seguir así infinitamente, pero éste texto no se trata de la filosofía del caldo, aunque pensándolo bien, quizás algún día se me antoje -¡un caldo!- escribir algo sobre la caldología y sus efectos en el ser humano ya sea viejo o joven, por que según yo, no importa la edad, sino el sabor del caldo...¿a quién no le gusta un buen caldo?) y lo comento por que las últimas semanas he tenido una suerte de perro bailarín debido a algunos acontecimientos en los que me he visto inmiscuido y que por tratar de resolverlos no he podido escribir ninguna de mis sabias líneas sobre mis aconteceres. Pero como algunas fraternales amigas me han solicitado que escriba algo, pues ahí les va algo.
Resulta que las primeras dos semanas de éste primaveral mes (mismo que nos ha deleitado con bellos días y espectaculares noches en que la luna nos ha brindado plateadas luminiscencias) tuve algunos problemillas que mitigaron mi afán de ser una persona ecuánime y paciente, en pocas palabras me encabronaron de sobre manera ya que batallé mucho para poder resolverlos.
La primera de las dos semanas antes descritas, resultó ser una lucha encarnizada (¿encarnizada? ¿carne contra carne? ¿carne dentro de la carne?...¡a mi me gustaría tener una lucha encarnizada con Brooke Shields!) contra 4 computadoras 4, para tratar de eliminarles unos juguetones virus que no les permitían trabajar con solvencia y sin ella, ya que no les permitían hacer nada, cuatro o cinco días me tarde en restaurarlas haciendo trucos y malabares (y mal haberes) ya que los antivirus no hacían ni maíz paloma, así que tuve que ingeniármelas para poder engañar a los virus (¡por fin engañe a alguien!...bueno en éste caso fue a unos virus computacionales, pero al menos ya sentí lo que es el engaño...¡voooy!...diría la Tusita) y cómo pude resolví el problema, no sin antes tratar de agarrar a guamazos a las compus (recuerden que el flaco vive de eso, de las compus, no de agarrar a guamazos a alguien), pero la escasa ecuanimidad que aún tenia, no me lo permitió.
El domingo de esa misma semana baje las escaleras animoso y despreocupado para iniciar presto (de agilidad o rapidez, no de entregar algunas cosas a alguien para que luego no me las devuelva) mis labores cotidianas en mi templo del saber y la concupiscencia (por aquellos chavos que ven mujeres u hombres con escasa o nula indumentaria) cuando en un derepente abro la puerta de mi casa y en la banqueta del lado derecho me percato que había un fino hilo de agua corriendo despreocupadamente hacia el arroyo (abajo de la banqueta, no por que existiese el afluente de algún río, bueno posteriormente si lo parecía), y me dije a mi mismo...¿que ocurre o acontece aquí? (bueno en realidad pensé: ¿ah chingá, qué carajos pasa aquí? -pero así se escucha del nabo-) por lo que presto (ídem que hace ratito) me dispuse a avisarle al vecino* ya que la hidráulica aparición corría hacia su lado.
*Mis asiduos y más veteranos lectores recordarán a mi misterioso vecino de la combi que alguna vez fue blanca y que en ella al parecer realiza las más increíbles actividades paranormales.
Al salir mi misterioso vecino vio el pequeño afluente y comento...¿ah chingá, qué carajos pasa aquí? ...pues no lo sé, pero al parecer hay una pequeña fuga de tu lado, por lo que te sugiero que le des una checadita, antes de que se haga más grande...ya vas, me dijo.
Presto (ay ya!!!) fue por una pala para escarbar del lado de su jardín, mientras yo abrí mi changarro, prendí la red, las compus y me serví mi café y cuando estaba degustando aromático cafecito que se aparece el misterioso vecino y con voz tenebrosa me dijo...ya te chingaste, la fuga sale de tu lado.
¡Noooo....pensé, otra vez a reparar una fuga de agua! (hace como 2 o 3 años ya me había pasado algo similar, pero con consecuencias funestas, ya que esa vez se me inundó el changarro y por dos días tuve que trabajar con los pies mojados y cada media hora tenia que sacar el torrente acuífero con un jalador y un recogedor -dos amigos míos muy buenos para las pachangas- -ahh y por cierto en esas 2 noches mis pies quedaron como buñuelos remojados en leche-), así que ni tardo ni perezoso (ya chole con el presto) fui con el misterioso vecino y le pedí prestada su pala y me dijo...presto, te la presto...así que me la prestó y con la pala prestada me dispuse a tratar de cavar un agujero (cuánta falta me hizo poder utilizar uno de esos prácticos agujeros de los que escribí la vez anterior), no sin antes pedirle a mi hija que me cuidara el changarro unos minutitos en lo que yo reparaba tan ínfima fuga.
Empecé a tratar de cavar para quitar las piedras y la grava que habían quedado de la anterior fuga, pero (siempre hay un pero en la vida -pero con “r” no con “d”, bueno también-), resulta que no cabía la prestada pala, porque lo impedía un tubo que no tuvo reparo en incomodar dicha acción, así que no me quedó de otra más que excavaron mis propias manos.
Nota de la redacción.- Por si no lo sabían el autor de estas líneas en un completo inútil para las labores propias de su sexo y me refiero a la carpintería, la electricidad, la mecánica, la plomería y demás etcéteras y no al otro tipo de actividad cárnica en la cual según él que posee una habilidad extrema.
¡Ahh mis manos! ¡ahh mis rodillas! -encontrábame yo hincado sobre las piedras y la grava- ¡ahh mi torpeza! ... después de una hora aproximadamente por fin di con la mentada fuga, pero al quitar las últimas piedras de donde aparecía el chisguete de agua....¡¡¡MADRES!!!...que se rompe el tubo (en forma de T) y con una fuerza inusitada el chorro de agua me baño de cabeza a pies, no sin antes meterme grava y tierra en los ojos y en la boca, por lo que procedí a retirarme, escupir, toser y quitarme la tierra de los ojos, una vez que estuve medio reestablecido, me volví a meter al agua, cuya presión era inusitada, dantesca, con mis manos trate de tapar el agujero (del tubo) pero fue tan inútil como yo.
En esas estaba yo, hincado de espaldas, con las pocas nachas que tengo mirando hacia la calle, cuando llega mi otro vecino (el del lado izquierdo -aunque él es medio derechista-) y me pregunta...oye ¿no sabes por que no sale agua de aquí abajo?...en eso volteo todo despeinado, con la cara mojada, con piedras y lodo en las orejas y en el pelo y le digo...¿y tú que crees que esté pasando?
Al verme se acomidió a ayudarme para tratar de doblar la manguera por donde provenía el torrente de agua, pero resultó tan inútil y debilucho como un servidor, así que una vez que él también se empapó se rindió y me dijo...hay que ir por un plomero...si, o por alguien más mamado que nosotros, le dije...se me quedo viendo con ojos de resignación ante tal situación (bueno en realidad eran dos situaciones, una la fuga de agua y la otra, nuestra irremediable condición de alfeñiques).
El agua ya había convertido el jardín del misterioso vecino en pantano y el arroyo vehicular ya parecía arroyo fluvial, por lo que mi vecino de la izquierda -derecha- fue a pedirle ayuda al “rey misterio”, mientras yo fui a buscar un plomero -cosa imposible en dormingo- o a ver si había alguien en el Depto. De Aguas del Municipio...obviamente ni uno ni otro hicieron acto de presencia en mi residencia.
Pero al regresar de mi inútil búsqueda, el izquierdista-derechista ya había convencido al místico vecino (cuyo espanto al ver su empantanado jardín era por demás alarmante) de que nos echara la mano.
Cabe resaltar que el misterioso es muy diestro en las actividades propias de su sexo, amén de poseer un fornido y alto cuerpo, por lo que después de batallar un rato y empaparse otro, pudo por fin doblar la manguera y cortar con esto el espectacular y potente suministro de agua.
Fuimos a la segunda sección de mi colonia en donde de churro encontramos una tlapalería abierta y compramos los implementos necesarios para la reparación de la fuga. Mystic man con sorprendente habilidad pudo reparar la fuga en pocos minutos...aunque todo el show duró más de 6 horas.
Finalmente le dimos una corta (lana, of course) y yo le prometí a mi vecino que si necesitaba algo de mi café internet, con gusto yo se lo iba a hacer de a grapas, por último le dije...así le voy a dejar por unos días, sin tapar el agujero, por si nos llegara a ocurrir otra vez.
Uff...que alivio, ya quedó, pensé...así que a los dos días decidí tapar el agujero, peeerooo (los peros, siempre los peros), más tardé en terminar de tapar el agujero, que en darme cuenta que...¡otro hilo de agua había aparecido! Noooo, (...lo de la fuente nooo!!!) otra vez nooo. Pues si...otra vez. Así que otra vez tuve que hacer el mentado agujero....aunque ésta vez si encontré a un plomero, mismo que a pesar de sus esfuerzos no pudo hacer nada ya que era otra fuga localizada en un sitio diferente de la instalación.
En ésta ocasión estaba debajo de la trabe y pus me trabé...grrrr, méndigo albañil (él que construyó la ampliación de mi casa y el changarro) ¡cómo se le ocurre meter la línea de alimentación del agua en medio de la trabe!
No me quedó de otra, llamé a los del Municipio y conté con su fina, atinada y oportuna presencia ¡hasta el sábado!...por fin arreglaron la segunda fuga y me costó otra corta (lana), que más bien fue larga, ni modo.
Así que tuve una linda y cristalina fuga de agua por 5 días más...aunque de menor escala que la que me despeinó agrestemente. Yo con la vergüenza con los vecinos y sin poder dormir bien en esos días (soy muy preocupón) debido al cruel desperdicio de agua potable.
Bueno, ya me cansé de escribir, así que aquí corto la narración ya que además me ocurrieron algunas otras cosillas, pero menos relevantes y poco digno de platicarse (cómo si lo anterior hubiera sido muy digno...jajaja)
Despídome, no sin antes darles pa'sus aguas ya que aún me quedan como $18.00 de lo que gasté en mi tirana desgracia.
Cuídense.
El Flaconauta del arroyo.
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